Sólo el adiós nos pertenece
Por Nuria de Espinosa Si la seguridad es básicamente una superstición, me preguntó por qué te a…
Por Nuria de Espinosa Si la seguridad es básicamente una superstición, me preguntó por qué te a…
Por Nuria de Espinosa El horizonte marino me arropa como una pincelada dorada en el lienzo infinit…
Por Nuria de Espinosa ¡Oh, primavera, primavera! Tú despiertas los sentidos, exhalas un suspiro e…
Por Nuria de Espinosa Noé era un joven retraído que había dejado la universidad. Desde que perdió …
Por Nuria de Espinosa Llegué a un pueblo de Salamanca durante el atardecer del día de Navidad cuan…
Por Nuria de Espinosa Señorita Yang, debe terminar de vestirse. Por favor, póngase el Kimono, es d…
Por Nuria de Espinosa — Quieres hacer el favor Daniel, ya eres mayorcito para tener miedo a los mu…
Por Nuria de Espinosa Las estrellas brillaban bajo una luz eterna y la noche efímera conseguía el…
Por Nuria de Espinosa Con el tiempo aprendí que intentar perdonar a los que ya no están a tu lado…
Por Nuria de Espinosa Caminaba con dificultad a causa del fuerte viento. La soledad me acompañaba…
Por Nuria de Espinosa Hay silencios que no se pueden perdonar, porque el día tiene una deuda con …
Por Nuria de Espinosa Me encontré aquel domingo del mes de octubre en una terrible encrucijada. F…
Por Nuria de Espinosa Isabel acababa de acostarse, cuando vio por primera vez unas luces diminuta…
Por Nuria de Espinosa Durante el anochecer caminaba por las calles de la ciudad a la espera de q…
Por Nuria de Espinosa Desde aquella alborada en la que no descansó, sintió que el reloj avanzaba …
Por Nuria de Espinosa Todo transcurría entre los parámetros que podrían considerarse normales, ha…
Por Nuria de Espinosa El viejo capitán había dejado el mar advirtiéndole su adiós a las armas. E…
Por Nuria de Espinosa El día amaneció nublado, pero algo en mí interior gritaba que podía cambiar…
Por Nuria de Espinosa —¿Quieres hacer el favor de salir de aquí, o es que no tienes vergüenza? El…
Por Nuria de Espinosa Odiaba el 14 de febrero. No tenía ni pareja ni amigos, pero ahí estaba, un…