Mueren las horas

Por Nuria de Espinosa nuriadeespinosa


Las horas mueren en el reloj perpetuo de la gran bóveda que cubre los cielos con un manto de estrellas y acompaña la luna de los perseverantes en el tiempo, pero no por ello imperecederos. El péndulo nunca deja de oscilar en su silencioso tic-tac, abrumado por la epifanía en las noches de largo insomnio sin apercibir la realidad que la tristeza profunda y sosegada reconoce como melancolía.

Los senderos, brillan en su luminiscencia de color azul turquesa en los ojos del efímero tiempo.

Soy labriego de mis letras donde las horas perecen sin poderlo evitar. Voy más allá de los sueños en la inmensidad del mar. La ataraxia voluntaria no dejó paso al olvido.

Mueren las horas perennes perdidas en la oscuridad, desde allí el búho observa el más allá; un lugar en el que no, deseo navegar.

1 Comentarios

J.R.Infante ha dicho que…
Hola, Nuria: me parece un texto muy poético y de mucha actualidad. Ojalá que esas horas se vayan agrandando cada vez más y nos hagan respirar el aire puro de la amistad a través de las letras. Salud y un abrazo
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