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21.3.20

El virus ya estaba antes



Estamos en plena pandemia o mejor dicho, empezando. No es tiempo de bromas, ni de memes, ni de frivolidades. Son tiempos de incertidumbre, de no saber cuándo será o pasará. El ser humano no está preparado para las incertidumbres de ningún tipo, sean de la clase que sea. Lo peor es no saber.

En estos días de zozobra y desconcierto es cuando sale lo mejor o peor de las personas, en esas situaciones límite en las que nunca pensamos estar en la vida real. Son cosas de las películas, cosas que luego comentas cuando sales del cine. Pero otra cosa es que te pase a ti de verdad. Esto es lo que nos vamos a ir encontrando a diario.

Si todo fuera “lo mejor de las personas”, las pandemias o cualquier maldición bíblica serían mucho más fáciles de llevar pero no. No es todo tan bonito. Está el otro lado, el de la resistencia a la cordura, al sentido común, luchadores contra el bien común, en definitiva.

Por desgracia, y gracias al gobierno echado al monte que padecemos desde hace poco (que ya parece una eternidad), tenemos a una parte de la sociedad cada vez más fanatizada e ideologizada de totalitarismo barato y feministoide. Aunque ya parecía terrible, siempre, sobre todo en lo malo, siempre se puede ir a peor.

El primer caso de coronavirus se dio en España en ya la lejana fecha de 31 de enero de 2020. Ya entonces desde China e Italia por poner dos ejemplos claros, se hablaba de que el contagio era exponencial y difícil de controlar. Lejos de empezar ya a tomarlo en serio, Moncloa y satélites lo tomaban medio a broma, simplificando y casi obviando el problema hasta su incalificable llamada a “tomar las calles por el feminismo, el nos va la vida en ellos, el no pasarán” del 8M.

Si peligroso e irresponsable es ya eso porque se supone que nos gobiernan y cobran por ello, casi más infame me resulta toda la colla mediática que envuelve a esta hidra descontrolada de sociocomunismo de gobierno. Lo que yo llamo “los resortes”, mediáticos, se entiende. Verdaderos mediocres de la gracieta que se arrogan el poder de reírse de todos los que consideran enemigos sin temer ninguna consecuencia. Hablo de los Risto Mejide, los Wyoming, los Ferreras, los Évole, los Jorge Javier Vázquez o Rosa Villacastín (la de “nadie se ha infectado por ir al 8M pero sí por ir a lo de Vox”) por poner nombres y apellidos.

Desde su atalaya dorada, de dudosa legalidad (recuerden la ley Polanco de Zapatero o la creación de la Sexta por una valiente y vidente Soraya del PP), hacen el caldo gordo a las majaderías de un gobierno que va a salto de mata y colaborando con el golpismo separatista.

Todos a una han ido tejiendo la madeja de la desinformación más absoluta con este tema. Desde un “no pasa nada, es una gripe, es un alarmismo de la derecha”, hemos pasado a “este gobierno cumple y nos dará 200.000 millones para paliar los efectos del virus”. Qué grandes los de Moncloa y qué mezquino fue Rajoy con los recortes. Ahora no se recorta nada y antes sí. ¿Qué más que antes no hubiera virus y sí un déficit del 11% dejado por Zapatero?

Aunque tampoco quiero dejar pasar a la gente anónima que por unas razones o por otras, por una ideología o por otra, reman en contra del sentido común del que hablaba antes. Gente de nuestro entorno (y voy conociendo a varios) que reaccionan casi violentamente a cualquier restricción de cuarentena, que si por ellos fuera, no se suspendería ningún acto o evento público.

Gente que pasea o que va darse un baño a la playa cuando hay que recluirse, gente que acapara comida como comprar 40 latas de conserva o 1 metro cuadrado de papel higiénico o dueños de locales multados o detenidos por no cerrar su bar. Es algo incomprensiblemente abundante.

Y nos quedan los bufones de la carroña, los enfermos patológicos de separatismo antiespañol (que ya me gustaría a mí que fueran nacionalistas catalanes verdaderos) como Clarita Ponsatí ahora pero puede ser cualquiera de esos miles y miles, la que se ríe de las muertes de españoles tuiteando en español pero que luego se disculpa en catalán.

Es un cuadro clínico claro: el virus ya estaba antes.

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