Cóctel España



Dice que dijo Bismark que España era el país más fuerte del mundo porque llevaban siglos intentando destruirlo y no lo habían conseguido. No sé si lo dijo realmente —parece que no consta por ningún sitio— porque esto de los aforismos dichos por tal o cual persona, siempre tienen un margen de duda. El caso es que esto sigue vigente hoy en día, siglo y medio después.

También digo, como hago siempre, que esto no es algo exclusivo español. En todos los sitios cuecen habas como dice el sabio refrán. A nada que se viaje por ahí y se hable con algún nativo del lugar, te das cuenta de que también se critica mucho lo propio, lo que más se conoce. ¿Qué vas a criticar mejor que lo que conoces más?

Soy un fanático de Haruki Murakami por ej. hasta tal punto, que me he leído toda su obra. Solo me faltan por leer los libros que no ha escrito, vamos. Te das cuenta de que la gente en sus obras, o sea, él mismo, también critica cosas de Japón como las criticamos aquí. Que si la burocracia, que si los comportamientos de la gente, que si la política, que si los medios, todo. Japón, a miles de kilómetros de distancia.

Stanley Payne, el hispanista americano, en su libro “En defensa de España” —que recomiendo— afirma después de desmontar las exageraciones sambenitescas que nos endosan, viene a decir que España no es muy diferente a los países de su entorno, que no somos de Marte. Está bien saber que un extranjero nos reconfortante de esa manera.

Y está bien esa opinión balsámica porque también creo que en España se va un poco más allá en el autoflagelo que otros. No sé si mucho o muchísimo pero algo sí. Creo que si esto es así es porque se dan unas condiciones muy adversas a la vez, tipo tormenta perfecta que no tienen un contrapeso equivalente. Me explico.

Si en España tuviéramos grandes empresas propias que exportaran a los 5 continentes productos de gran calidad y alto precio, seguro que nos sentiríamos mejor, más orgullosos. En Italia están muy orgullosos de sus coches, de su moda o de la Nutella. En Francia, de sus vinos, de su gastronomía, de su saber estar. En Alemania de su potente industria, muy fiable. En EEUU de cualquier cosa que exporte y que todos conocemos. En España tenemos alguna cosa tipo moda pero se queda en segunda división. Solo nos puede consolar que gane algún deportista o equipo —que ganan muchísimo— pero no basta.

No voy a hacer un repaso de tal sabida decadencia española que yo sitúo en Rocroi 1643 cuando los Tercios —esos fantásticos herederos de las falanges alejandrinas—tuvieron que ceder el puesto a otros. No solo España declinó militarmente sino que declinó en orgullo, valor y tesón patrios.

En estos tiempos que corren de crisis y estupidez continua, las huestes de las que se supone que hablaba Bismark, están en ebullición. A los revanchistas de siempre de la guerra civil —muchos no suelen tener más de 25 años—, el podemita, se les han unido los de la revolución catalufa, esos monigotes que ya sabemos. Por si fuera poco, también están los tontos útiles de estos, que ahora con Twitter descargan su dosis de bilis a tanto por tuit, tipo Beatriz Talegón, Sor Lucía Caram, Suso del Toro o un personaje siniestro donde los haya: Julian Assange. Por si fuera poco cóctel, a este ejercito patético de amargados se les une las justicias europeas, periodistas europeos, políticos europeos, medios europeos —qué grande es pertenecer a ese club muchas veces— que no han dudado en tomarse la venganza de aquellos Tercios del Duque de Alba, de la Invencible o de que les han cobrado 10 euros por un café en la costa del Sol o Mallorca. Vaya ud. a saber.

Aunque lo duro de todo esto es que enfrente, con este gobierno de alfeñiques y eunucos, no tienen gran cosa. Nada, realmente. Al encanallamiento y saña de todos estos personajillos tristes y ciertamente envidiosos de algo oscuro, se le une la cobardía y la parálisis de Moncloa, con alguna colaboración incluida —como Montoro y la “no malversación”— para sorpresa de los más siniestros cocteleros. Nada que ver con aquellos héroes de Rocroi.

Un cóctel muy, muy amargo, sin visos de mejorar.
Cóctel España Cóctel España Reviewed by LETRA LIBRE on 23.4.18 Rating: 5

No hay comentarios