Tú decides


La libertad significa responsabilidad, es por ello que la mayoría de las personas la teme.
George Bernard Shaw
Tú decides como debemos vivir, educar y sobrevivir.
Decides cómo educar a nuestros hijos, al detalle y casi al milímetro. Decides que este será su colegio para toda la vida aunque no estemos conforme con sus métodos, profesorado o nuestros hijos sea unos completos infelices entre sus compañeros. Tú decides el futuro de nuestros hijos.
Decides cómo motivarlos a estudiar a buscar un futuro que les complete, llene y les haga crearse un futuro porque te sacas de la manga que no necesitan esforzarse, que les darán una vivienda porque tienen derecho a ella, que les darán una renta mínima para que nada les falte en sus despensas, porque tú decides que si no trabajan no deben preocuparse, la luz y todos los servicios mínimos se los pagarás con aquel dinero que no es tuyo, aquel que le sustrae a quienes se esfuerzan cada día por vivir mejor, por crear un mundo mejor con sus servicios y productos.
Sí, a aquellos mismos que se esfuerzan y que tú decidirás cuánto tienen que trabajar para aquellos que no lo hacen, decidirás cuántas de sus horas de trabajo, cuantas horas les robarás de convivir con sus hijos y descansar para dedicar a pagar a aquellos que también deciden y que a nada aspiran en la vida.
Decides cuando enferme qué médico nos tratará, sea bueno, malo, simpático, antipático, empático, buena o mala persona… Da igual, el profesional que tú decides que nos atienda supones que será eficaz y bueno porque tú lo decides así. No porque yo lo escoja.
Decidirás si nuestros padres que trabajaron y ahorraron toda la vida para dejarnos aunque sea un ‘pisito’ podrán ver sus deseos cumplidos, todo dependerá de cuánto tendré que pagar por recomprar al estado una vivienda o un bien que al parecer nunca les perteneció. O pagas el peaje, o ellos se adueñarán de todo.
Decidirás cuantos años tenemos que trabajar para poder descansar. Dejamos cantidades cada mes para garantizar que nada nos faltará cuando llegue el momento. Nos prometes que cuando alcancemos x años podremos hacerlo, si alcanzamos esa edad, si no morimos de repente después de la jubilación, si no sufrimos un accidente que nos impida trabajar antes de cumplir los años trabajados y quedarnos en la miseria. Porque tú decides qué hacer con lo que es fruto de nuestro trabajo, lo gestionan según tus reglas, pero no nos preguntas si las queremos, si las necesitamos.
Decides cuánto de lo que ganamos cada año es para los demás, que aunque no tengamos suficiente para cubrir los gastos y el sustento de nuestras familias. Estamos obligados a pagar un peaje por el derecho a trabajar, ese peaje que no paga aquel que no trabaja… ¿Porqué tendremos que esforzarnos?
Tú decides el tipo de sociedad que tenemos, lo que está permitido decir y lo que no, lo que es igualdad y que palabras tendremos que eliminar del vocabulario.
Decidirás quién está cometiendo un crimen, que ya no depende del hecho sino de la ideología que lo justifica y rinde honores. Decidirás quien tiene derecho a la vida y quien no, simplemente porque te incomoda, porque claro, nuestro cuerpo es nuestro, pese a que lleves dentro uno que no te pertenece.
Y todo esto, si no tenemos ingresos suficientes, porque si los conseguimos, podremos pagar el colegio que queremos para nuestros hijos, el médico que deseemos para que se encargue de nuestra salud, o un plan de pensiones el que poder elegir como disponer de nuestros ahorros.
Si quién puede permitírselo prefiere pagar, aunque disponga de ello sin hacerlo, no consigo comprender porqué no todos deciden tener las mismas oportunidades de elección. ¿Qué es lo que cuesta tanto de entender?
Pregunto a todos los que deciden si no prefieren ser libres de elegir y que los demás dejen de decidir por el resto.
Tú decides todo, y ahora vota por mi, por nosotros, decide por mí para que otros decidan sobre todos cuatro años más.