Seremos otoño otra vez



En mi defensa diré que me dejé llevar por el viento.

Aquel día se desnudó de madrugada y el mundo apagó la luz.

Ambos sabíamos que crecía otoño en nuestras hojas, que el amor es un plato breve y exquisito, un instante de piel enredada.

Puedo decir, en mi defensa, que la silla alojaba mi espera y tu tacto imprevisto. Habías besado de aire mi boca sin existirnos, un presagio de sombras cruzadas en los días callados.

Nos existimos en el viento inaudito, entre las paredes del mundo apagado. Nos hicimos primavera en versos escritos de piel.

El mundo encendió la luz. La silla guardó silencio.

Seremos otoño otra vez.

[Del poemario Más allá del paralelo]