Los protectores



Eran de aquellos que estaban todo el día poniendo fotos en las redes sociales del abuso de animales, que se envolvían en apasionadas discusiones sobre la tauromaquia, y la brutalidad del festejo, que ponían el grito en el cielo sobre la caza del zorro inglés, las ballenas en Japón y cualquier festejo ancestral de los pueblos en los que se torturaban animales. Estaban en guerra contra los circos, y hasta en contra de los zoos.

Todas las criaturas creadas por Dios merecían su protección y eran verdaderos guerreros para defender los derechos de los animales, para evitar su extinción.

Entonces llegó el día en el que en la ciudad infectada de ratas hubo una masiva matanza de ellas, con el propósito de intentar extinguirlas. La sociedad protectora de animales, y todos los abanderados de la protección de los animales, que lloraban como plañideras por focas, elefantes y otras criaturas del reino animal, se callaron como putas sin protestar y no dijeron ni mu.