Vive, ama, quiere, toca, agrada, disfruta,…


Son 44 inviernos, que no son pocos.

En todo este tiempo he sido niño -quizás durante demasiado poco tiempo-, adolescente, joven, novio, amigo, pareja, marido, separado, divorciado, marido de nuevo, padre… y parece que habrá que volver a empezar.

La verdad es que cambiaría algunas cosas, algunas decisiones, pero no tengo un especial arrepentimiento por alguna en concreto. Sé que he tomado decisiones que han hecho felices a las personas que me rodean, y también he tomado otras que han provocado el efecto contrario, pero jamás he intentado dañar.

¿Cómo lo sé? Pues tengo dos formas de medirlo. Siento el cariño de más personas de las que me transmiten lo contrario (90/10), y duermo de maravilla por las noches. Una cosa es pensar en los demás, en las consecuencias de las decisiones que tomas -que siempre tienen influencia sobre los que te rodean-, pero cuando las decisiones están fundamentas en los principios y valores -cuando afectan a personas-, y en decisiones racionales -cuando son decisiones de negocio-, puedes acertar o equivocarte, pero la conciencia siempre estará tranquila. Eso sí, siempre tendrás que asumir que toda decisión trae consecuencias.

Vive, ama, quiere, toca, agrada, disfruta, comparte, no guardes rencor, perdona… y pide siempre perdón si crees que has dañado.

Poco más. Espero disfrutar de más inviernos con vosotros, que sois mis primaveras.

¿Qué te ha parecido?

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