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25.10.19

Breve apartado de España, el reino recobrado


Durante los últimos años la defensa de España contra la Leyenda Negra ha dado como fruto una buena cantidad de libros a ambas orillas del Atlántico, y Álvaro Mutis como un pez que se evade (Biblioteca Magna-Uniediciones, 2019) del crítico y ensayista Rodríguez-Bustos es uno de ellos. Por esta razón compartimos algunos a partes precisamente de esta defensa donde, ya desde la década de los cincuenta y posteriormente en los ochenta del siglo pasado, el poeta granadino, ganador del Premio Cervantes, llamaba la atención a los españoles por permitir la propagación de las infamias que durante siglos los enemigos de España han vertido respecto de nuestra historia.

II. España, el reino recobrado

Tan antigua como la sangre que riega nuestras venas es la relación de Álvaro Mutis para con España. La diferencia tal vez entre el escritor bogotano y muchos, no todos, de los hijos nacidos del encuentro de esas dos aguas culturales que conforman hoy la llamada Iberindia, radique en que él ha hecho de este caudal transmitido a través de los tiempos y de generación en generación, una sustancia imperecedera y vital. Álvaro Mutis, descendiente de Don Manuel Mutis, hermano del sabio naturalista, el canónigo José Celestino Mutis llegado al Nuevo Reino de Granada bajo el amparo de Su Majestad el rey Carlos III, siempre ha sabido mantener una atención vigilante y sin tregua por España. Desde que su voz rebasara los límites de lo íntimo y privado ha sido un defensor sin cuartel de lo que la civilización ibérica ha significado y significa para el mundo occidental. El escritor neogranadino no ha ocultado nunca su febril amor por nuestra común madre patria. Dice don Álvaro:
España, todo lo demás es un error. Es la última carga de mito, de locura, misticismo y verdad que queda en el mundo y por ella nos vamos a salvar, ¡o nos jodemos!
Tras siglos de oscurantismo en los cuales la historia de España ha estado sometida a las más nefastas embestidas de los historiadores, y bajo los intereses de ciertas corrientes que con demeritar su valía han escalado los peldaños de la autoreverencia y la hipocresía, sembrando en los pueblos nacidos de su estirpe y, sin paradoja alguna, en su propio peninsular territorio, cierto menosprecio y desconfianza para con ella, no es característico encontrar -y menos aún en uno de sus hijos nacidos allende el Atlántico donde es lugar común ver en España y su presencia en el Nuevo Mundo, la causa única de sus males- tanto respeto, tanta reverencia y amor como el que ha sabido manifestar para con España, en vida y obra, el escritor Álvaro Mutis. Como dice Luís Vives:
Gran vicio es que la historia debiendo ser la luz de los tiempos, embarulle y confunda los tiempos.

¿“En qué época le hubiese gustado vivir”?
Uno de los primeros conceptos que Álvaro Mutis emitiera sobre España se remonta al año de 1955. Por aquellos días era apenas un poeta naciente. La publicación de su primera obra La Balanza (1948) en compañía de Carlos Patiño Roselli, apenas tuvo la acogida de las llamas del denominado Bogotazo, así como la atención de la crítica en voces como las del poeta Aurelio Arturo y Alberto Zalamea. No sucedió igual con su segunda obra Los elementos del desastre (1953) en la cual, tal como afirma García Márquez, su fuerza original comenzaba a ser manifiesta.
Esta semana empieza a circular un libro que no está escrito ni en prosa ni en verso, que no se parece, por su originalidad, a ninguno de los libros en prosa o en verso escritos. Está lleno de una poesía cruda, en ocasiones desolada, y tiene un título aterrador: los elementos del desastre.
En varias entrevistas ocurridas por aquellos días, Álvaro Mutis toma distancia no sólo de las anteriores generaciones de la literatura colombiana, sino igualmente de las preocupaciones que gracias a la revista Mito, sacaban a Bogotá de la parroquial visión en la que hasta mediados del siglo XX viviera. “Tal vez la principal razón por la cual Álvaro Mutis no es un escritor clasificable es por la diferencia de sus puntos de vista con los puntos de vista de los demás”, concluye García Márquez.
Entre aquellas primeras entrevistas, una que destaca por su grácil y original visión fue la denominada ¿En qué época le hubiese gustado vivir? Cualquiera que por aquellos días la hubiese leído, no podría, y tal vez con justa causa, dejar de creer que sus palabras eran propias de un joven poeta y por demás rebelde, que quería posar de original e irreverente. Hoy, vistas a la luz del tiempo, el cual sabe gracias a su infinita sabiduría colocar en su justo lugar toda materia humana, estas palabras nos revelan cómo desde sus inicios poéticos, la presencia de España ha sido y es esencial. Sin ahondar en esta entrevista, la cual invitamos a leer, quisiéramos, sin embargo, destacar algunos aspectos que hacen relevante la importancia que España ha tenido desde temprano en torno a la vida y obra del escritor neogranadino.
La admiración por Felipe II, protagonista único de la Leyenda Negra, la cual para Álvaro Mutis es de origen notoriamente protestante, es decir nacida de enemigos a los cuales el Monarca enfrentara en vida y aún en muerte, viendo Su Majestad en dicha herejía la fuente de muchos y muy graves males futuros, será el eje convergente en torno del cual girará su amor por España. Mutis no solamente quisiera haber vivido bajo el reinado de Su Muy Católica Majestad, sino haber gozado de la confianza y aprecio del mismo. Tal su deseo que, en la lucha contra la herejía, rasgo esencial de la época y que llevara al Monarca a sentenciar: “prefiero no reinar a reinar sobre herejes”, el escritor hubiera querido acompañarlo.
Hecho el balance de su reinado, perdida la batalla, no disminuye en nada la grandeza de su propósito, ni los sanos principios que lo inspiraron...
…La personalidad del Rey Felipe II ha sido en vida del escritor bogotano tan importante y obsesionante a tal punto que bajo el amparo de su pluma se ha tomado el trabajo de defender la gestión del Monarca muy por encima de los propios españoles ibéricos. Si bien es apenas obvio que los historiadores de origen inglés o francés hayan hecho de Felipe II un tembloroso avaro de vodevil, corroído por todas las lacerías morales y físicas, no deja de llamarle la atención que dichas patrañas sean acogidas por la propia España, o, peor aún, que desde dicha tierra se acoja la Leyenda como cierta y que de este modo se permita que la memoria del Monarca sea mancillada, ocultando así su grandeza indiscutible. Grandeza, la cual dice Mutis, se debiera poner en claro y para siempre. No obstante, es importante destacar que, en esta labor de deconstrucción de la Leyenda Negra, este siglo que terminara ha sido esencial y no precisamente por venir dicha labor exclusivamente de Iberia, sino de los propios pueblos que hicieran de Felipe II el demonio del sur: hispanistas de tierras hijas del protestantismo o de las tierras de Ultramar, han sido los encargados durante el siglo XX de colocar a Felipe II en el lugar que sus méritos así lo destinan. Hoy la historia, limpia de los embelecos de la Leyenda y del Don Carlos de Schiller, no puede dejar de reconocer la importancia y valía que su presencia y reinado han representado en el curso del destino del espíritu humano: el historiador (protestante) Bratti ha rehabilitado casi en su totalidad al hijo de Carlos V, tan tradicionalmente censurado, y quien fue, probablemente, según sus palabras, un gran monarca; Romier nos presenta una España poderosa todavía y rica durante su reinado. Igualmente Carlos Pereyra, Mario André, A. E. Sayous, han restablecido la verdad acerca de la grandeza de la obra expansiva de España, la energía de sus emigrados, el verdadero carácter de sus conquistadores y las tendencias de laboriosidad agrícolas, verdaderamente económicas y humanas de su colonización. Sin embargo, es precisamente este dejar pasar de los propios españoles, guardando silencio sobre dicha Leyenda, la que lleva al escritor a emitir, sobre los mismos, un juicio harto diciente y sin indulgencia alguna. Dice Mutis:
Es cosa que habla bien pobremente del sentido histórico y de la idea que de sí mismo tienen los españoles de hoy.
Álvaro Mutis como un pez que se evade tuvo su período de gestación y composición entre los años 2002 y 2008 y para aquellas fechas aún no se habían publicado los libros Sobre la Leyenda Negra (2014) de Iván Vélez, Imperiofobia y Leyenda Negra (2017) de Elvira Roca Barea, 1492 España contra sus fantasmas (2018) de Pedro Insua, Cuando éramos invencibles, Los invencibles de América (2017) y Grandes traidores a España (2018) de Jesús Á. Rojo y Quito fue España (2016) de Francisco Núñez del Arco Proaño, todos escritores e historiadores de origen hispánico quienes posiblemente sin saberlo recogen esta invitación y llamado de atención que hiciera Álvaro Mutis en la década de los ochenta a todos los españoles por aceptar y permitir la propagación de la Leyenda Negra como verdadera. Álvaro Mutis fallece en Ciudad de México en el año 2013 sin llegar a conocer estos libros que sin duda alguna hubiese degustado como parte de sus “más escondidos frutos de la tierra”.

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