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8.1.19

Sánchez quiere ser Napoleón


Por Bcaes

Napoleón dijo: «si esta guerra fuera a costarme 80.000 soldados, no la haría, pero no me llegarán a 12.000»; el emperador estaba convencido de que la España de la Leyenda Negra, la de los brutos, pobres e ignorantes meapilas destruidos moralmente, los africanos de Europa, etc. no iban a luchar por un imperio en descomposición que contaba con un enorme número de enemigos dentro, los propios reyes, y fuera de sus fronteras. A simple vista no parece que haya motivos para comparar a Pedro Sánchez con Napoleón, pero sus planes para apoderarse de España son iguales de letales para nuestro país.

Pedro Sánchez es más alto que Napoleón, pero su ego y su concepto de España como un país atrasado y cobarde coinciden con la del emperador de los franceses. La idea de una sociedad sumisa le anima a cometer las acciones más despóticas de un presidente de España en los 40 años de democracia.

Ha perdido dos elecciones generales, las únicas autonómicas celebradas hasta la fecha han desalojado a su partido después de décadas de victorias gracias a una red clientelar que garantizaban la permanencia, es abucheado junto a su mujer en todos los sitios que visita cuando baja un rato del Falcon, los datos económicos empiezan a ser preocupantes, los escándalos de sus ministros hubiesen tumbado a cualquier partido de derecha, pero nada de esto le empuja a celebrar elecciones que permitan a los españoles aprobar una moción de censura que llegó tras una sentencia que parecía escrita con la intención de echar del Gobierno al partido que le ha ganado siempre.

Cuando habla deja evidencias de que le aburre dar explicaciones, según Tezanos, el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) colocado a dedo por el mismo Sánchez, estamos muy felices y le valoramos como un ser indispensable en nuestras vidas. Según este Gobierno VIP en Cataluña todo está bien porque en las fotos de la prensa (entregada a la causa socialista) se ve al tipo largo andar 300 m sin ningún problema tras haber tenido que reforzar a la policía autonómica con policía nacional, antidisturbios y guardias civiles. Un despliegue sin precedentes para que su paseo fuese tranquilo mientras que en las calles de Barcelona se agredía a periodistas y policías y en las carreteras de Cataluña se quemaban neumáticos impidiendo a los ciudadanos desarrollar sus vidas con absoluta normalidad.

El ego y el séquito de aduladores ocultan a Sánchez que el emperador está desnudo.

LA TRAICIÓN

El título de este artículo realmente intenta poner de manifiesto las similitudes entre la sociedad española de 1808 y la de 2018. Igual que Fernando VII pasó de ser el rey deseado al rey felón por cosas como las abdicaciones de Bayona y la derogación de la Constitución de 1812, la traición de Sánchez en Barcelona para seguir subido en el Falcon y disfrutando de alfombras rojas por medio mundo no cuenta con la dignidad de una sociedad que ha sabido unirse siempre para echar a sus enemigos.

Napoleón erró al pensar que los españoles se sentían súbditos de Carlos IV y Fernado VII y Pedro Sánchez yerra pensando que los civiles que nos consideramos españoles pertenecemos al PP, Cs o VOX.

El pueblo español que un 2 de mayo de 1808 se levantó para defender su país y la soberanía de los individuos españoles e inició una guerra, la de independencia, para librarse del todopoderoso nuevo emperador de Europa, es el mismo que hoy coloca sus banderas en los balcones, funda plataformas para defender la unidad de la nación y la libertad de sus ciudadanos, crea grupos para quitar propaganda separatista y proteger a los jueces, recoge firmas para defender la lengua común en las aulas, abuchea al que consideran su enemigo público número uno, etc.

El día que se celebren nuevas elecciones generales Sánchez dirá lo que acabó diciendo Napoleón: «los españoles todos se comportaron como un solo hombre de honor». Yo añado: «y me mandaron con Begoña al sitio del nunca debí salir».


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