Los Hijos del Paraíso



Homenaje a Khalil Gibrán

Los hijos son avecillas de latidos fieros,
bocanadas de melancólicas alondras
inundadas de llanto aéreo: Doloroso clamor
de cristalina esperanza.

Llevan cuenta las veces que no los miramos,
restando siempre nuestro desvelo. Los hijos nos
pinchan como alfileres eternos en el alma; nos llagan,
nos electrizan con tristeza sideral;
tras de ellos flotamos
con sonrisa hipnótica.

Nos nacen –casi todos–, creyéndolos siemprevivas;
con clamor de viento huracanado, los hijos nos alborotan el ser;
nos instan en sus atardeceres ingratos,
para saber cuándo fue la última vez que no los velamos.

Tan sólo el aire que nos aspiran, nos sabe a nardos
doloridos: Los pudrimos a besos y a caprichos;
en nosotros se instalan como un pellizco de alma transida.

Con ellos nos adornamos: prendedor experimental
de mariposa delirante;
los lanzamos –al vuelo– con orgullo infinito:
en un anhelo irrefrenable que perfuma el ocaso de nuestros sueños.

Lo mejor de todo es que son frutos
que casi siempre, cuando maduran, se nos mueren
después de habernos ido;
lo peor, que cuando nos vayamos,
los quedaremos huérfanos de anocheceres;
tal vez, porque los hijos son el arco iris
que iluminan el firmamento
de nuestra cósmica existencia.
Los Hijos del Paraíso Los Hijos del Paraíso Reviewed by LETRA LIBRE on 10.10.18 Rating: 5

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