Tergiversada Justicia
Los Reyes Católicos en el acto de administrar justicia, de Víctor Manzano y Mejorada (1831-1865). Palacio Real de Madrid


La Real Academia Española define el adjetivo "justo/a" en su primera acepción como: "que obra según justicia y razón".

Es decir, que según esta primera acepción se entiende que en nuestro país  lo que es justo o no, lo marcan los tribunales de justicia, y por consiguiente, sus sentencias son fuente de justicia y de razón. Escribo hoy sobre este tema porque ayer estuve debatiendo con dos grandes amigas si la sentencia de absolución sobre Dña. Cristina de Borbón era justa o no, y me gustaría compartir con vosotros mi reflexión.

Esta reflexión comienza con mi asombro y consternación al leer las redes sociales y las opiniones que se recogían a pie de calle sobre la sentencia que absolvía de cualquier cargo de delito fiscal a la infanta, acusada por el sindicato Manos Limpias. Estas opiniones eran devastadoras, "Que injusto" "en este país la justicia es un cachondeo" y lo comparaban con titulares de otras sentencias que a primera vista son desproporcionadas con el delito cometido.

¿Es justa la sentencia de absolución sobre la infanta? -Es ésta la pregunta que hoy me hago.

Después de año y medio de vista oral, ocho meses de deliberación y un revuelo mediático sin precedentes es increíble la cantidad de "juristas especializados" que salen hasta de debajo de las piedras emitiendo juicios por doquier contra la sentencia de los tribunales. Vaya... deben de ser bien tontitos los tribunales para no darse cuenta que la infanta es culpable, con lo rápido que todos lo sabemos hoy y sin necesidad de comernos la cabeza.

Y no es que todos estos “fantásticos juristas” se hayan leído la sentencia de 741 folios, sean expertos en delitos fiscales y hayan seguido el caso Nóos al dedillo. No, no es el caso.

Es que de verdad que me asombra la facilidad con que algunos critican las decisiones judiciales tan a la ligera y sin fundamento. Vamos a ver, ¿quiénes somos nosotros para criticar una sentencia judicial como justa o no?, una sentencia judicial por definición siempre será justa legalmente hablando, siempre será fuente de razón y verdad.
Porque exactamente eso es lo que hacen los tribunales de justicia y los jueces, justicia.

Así que en mi humilde opinión, que no soy un especialista ni mucho menos en temas jurídicos, deberíamos dejar la justicia al poder judicial. Deberíamos respetar más la decisiones de nuestros tribunales y acatarlas, como no puede caber de otra manera.

También al hablar de este tema tenemos que tener presente cuál es la columna vertebral de nuestro funcionamiento, que es la división de poderes. Los tribunales de justicia en nuestro país obran con total imparcialidad e independencia y esto se tiene que mantener así para que nuestro estado de derecho se mantenga sano, por lo tanto, estos jueces no aplican las leyes según les caiga en gracia el acusado.Los jueces aplican las leyes vigentes, unas leyes que tampoco las crean ellos mismos cuando quedan a tomar café, estas leyes emanan de la soberanía nacional (de las cortes), es decir, de nuestros políticos y representantes.

Estos jueces están atados de pies y manos, su trabajo es aplicar la ley. No son la ley, son un mero e importantísimo protagonista de nuestro sistema.

Los jueces tendrán su propia opinión sobre el acusado, pero son conscientes que su papel no es a título personal, sino que tienen la responsabilidad de representar la imparcialidad y el rigor que su puesto les exige. ¿Creéis que a los jueces no les gustaría hacer devolver el dinero robado en casos de corrupción? Pues claro que sí, pero no hay una ley que lo contemple y lo exija, ya que los jueces están sometidos a nuestro ordenamiento jurídico.

Por lo tanto, debemos pararnos a reflexionar si estamos obrando bien criticando el entregado trabajo de nuestros jueces y funcionarios de justicia, si estamos siendo justos con nuestro sistema judicial.

El problema en este país no son nuestro jueces, son nuestras leyes. Son los políticos los que deberían estar al día de las necesidades del pueblo y aprobar de forma unánime en el congreso leyes más acordes a nuestros tiempos, que endurezcan muchos ámbitos y que modernicen los códigos para adaptarlos a la sociedad moderna y actual. Quizás estos están más ocupados con sus partidos e intereses políticos que con su deber, que no es otro más simple, que mejorar la vida de los ciudadanos. Un ejemplo reciente de ello es que hemos tenido que llegar hasta el 2017 para que nuestros políticos propongan que nuestras mascotas estén reconocidas en nuestro código civil como algo más que el teléfono móvil desde el que escribo.

La sociedad avanza muy rápido y nuestras leyes, muy lentas. Hay incontables casos en los que la ley impide la modernización, la evolución y el cambio en tantísimos aspectos de la sociedad y de nuestra vida diaria... la ley se resiste, es pesada y terca.

La ley debe estar al servicio de la sociedad y no la sociedad presa de ella, y siempre en pro del bienestar y del interés general de los españoles.

Una vez expuesto esto creo que podemos hablar de justicia como valor ético-moral. Si como valor ético moral alguien piensa que la sentencia a la infanta es injusta, está en todo su derecho. Es más, yo tampoco me creo que esta señora no sea culpable de alguno o varios de los cargos que se le imputan, pero tenemos que tener en cuenta que esta señora no es para nada tonta y Don Miguel Roca y su equipo aún menos tontos. Ha tenido mucho cuidado y ha dado cada paso con pies de plomo para que ningún fiscal demuestre con el rigor suficiente que ha incumplido la ley y por lo tanto ningún juez pueda aplicarla con la responsabilidad y la diligencia correspondiente.

Por lo tanto la justicia puede considerarse injusta desde el punto de vista ético-moral, es decir, se puede considerar injusta desde la subjetividad. La ética y la moral son totalmente mutables y variantes, dependen de la persona, del momento, del lugar y de las circunstancias entre otras cosas. Por lo tanto un juicio de valor ético-moral no se le puede considerar como un juicio justo universal con consecuencias. La ley no tiene porque satisfacer las necesidades particulares de justicia que tengamos cada uno de nosotros, no tiene por qué asemejarse a lo que consideramos justo personalmente.

Lo que debemos es hacer uso de nuestra responsabilidad como miembros de esta sociedad y pedir a nuestros representantes que propongan leyes para que nuestro sistema judicial se adecue más a lo que nuestra sociedad considera que es justo conforme a tu ética y moral, igualando así ambos tipos de justicia. 

Vamos a dejar de criticar nuestro sistema judicial y a nuestros magistrados, que hacen un trabajo excelente pese a lo saturados que están. Vamos a ponerles las pilas a los políticos para que podamos tener una ley justa, una ley a la orden del día. Porque todo se puede mejorar, incluso la ley, pero siempre a través de la misma, así avanza una democracia moderna, sana y justa.

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