Naciste en mi nombre



Naciste en mi nombre,
como en tantos otros,
nos nacemos en tantos nombres cuidadosamente seleccionados,
nombres breves, sonoros,
algunos para ser abandonados al pie de las sombras,
algunos para hacer cosquillas en la punta de los versos,
fotos envejecidas sobre paredes blancas de yeso,
naciste en mi nombre,
sentí tus manos abrirse camino
en cada letra,
como en tantos nombres guardados
en la reserva del quedar bien,
en la despensa de los rostros difusos
y las frases recordadas a mano alzada,
naciste en mi nombre,
como en tantos otros,
como yo en el tuyo,
un fórceps escrito en la vagina inmediata
del tiempo y su capricho,
un vientre dilatado por tantos, tantos nombres
en los que nacimos para olvidarlos,
aunque tu nombre sea un sorbo que se extiende,
aunque mi nombre se pierda en los bancales
de la lengua,
naciste en mi nombre,
como nos nacimos en letras que se entrecruzan.