Autoridad



No se sabe de dónde vienen (¿¿seguro??) los dictados que mueven a las masas ni si en efecto han venido, pero es innegable que unas directrices uniformes están instaladas de hecho en la conciencia suplantada de las personas como un punto desde el que cada cual (que no sea consciente del secuestro de su conciencia) origina la autoridad de su palabra. Para que uno se haga consciente necesita querer serlo con el corazón: frío y caliente corazón. Os han comido la bola. Los pensamientos que creéis cimentados en una visión propia o personal del mundo: ¿lo están? Porque si efectivamente lo estuvieran, deberían formar parte de un sistema integral de pensamiento que os fuera propio, un sistema comprehensivo que nunca resolviera un por qué con un "porque sí". Tened noticia de que en ese "porque sí" sospecháis una autoridad ajena conectando caminos neuronales dentro de vuestra cabeza: el secuestrador. Es más que una impresión, ¿Os pertenecen vuestros pensamientos? Destripadlos, no digo más. Y entended que siempre es distinto un "sí porque sí" de un "¿por qué sí?": el segundo conduce a la indagación; lleva a la búsqueda de lo auténtico que existe en uno mismo. A la visión fugaz e indeseable del secuestrador la tratáis como un mal sueño que os produce desazón y mal humor. Apresuraos a terminar las discusiones porque sí, y punto. Llamadla ingenuidad. Fingidla inocencia. Después decíos que no, que no habéis visto al secuestrador. Yo lo he visto abandonar furtivamente vuestras orejas.