Andando sobre el mar


A Rosa Maria ZGraggen por esa mística que queremos encontrar cada día.
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No quiero cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!
Antonio Machado

Tanto andar, tanto caminar, tanto quebrantar,
y no ver el mar, ese mar. Tanto, pero tanto transitar.
Se va el mar, como se va la mentira multiplicada.
Siempre falsificar. ¿Dónde está el mar? ¿Veré el mar?
No veo nada, ciego se quedó el espíritu.
Vuelan gaviotas alborotadas, en sexo atolondradas.
¿Dónde vuela él? ¿Adónde se quedó su vuelo?
Pero, ¿lo veré? A veces sé a dónde me dirijo,
otras ni sé de dónde vengo. Mar ebrio de olas.
¿Dónde está el mar? Siempre andar y caminar
sobre los versos condenados. ¿Dónde el mar?
Dios cargado, como el ocaso embriagado.
Yo debatiendo la discordancia, discutiendo de ti.
Se vuelve a ir el mar, te vuelves a ir tú.
Oleaje eterno, perpetua ebriedad. ¿Te has distraído?
Llega diciembre y no encuentro escaleras para alcanzarte.
No lo encuentro, no puedo, me cuesta y me duele.
¿Tú sigues andando en la mar? ¿Hacia dónde vas?
No quiero debatir de la mar, no quiero, sigue doliendo.
La arena se disuelve, como mis palabras debilitadas.
¿Dónde quieres que te encuentre, dime?
¿En los versos, en las palabras afónicas, en las conjugaciones etílicas?
No llego a la cruz, no descubro el mar.
No se me averigua el mar. Irrealizable tú.
Fatigoso mar. Que no te veo, sigo sin verte.
¿A dónde te fuiste?