Todo es la nada


Se curará mi muerte en las raíces.
Se apagarán las llamas de arboledas.
Yo dormiré cantando en el silencio
del camposanto que olvidó la gente.
Delfina Acosta
Te lo crees todo y todo es la nada,
mas la nada es perdición intratable.
Te lo crees y sigues. Sigues tratándolo.
La nada es miseria, como estupidez el todo.
Mientras el sol en los tejados refleja
la vergüenza desteñida. Asco. Infinitamente asco.
Inútiles, ineptos. Bombas y basura,
y más basura. Nada es todo. Más bombas.
La luz ya no se refleja, es noche mísera,
noche que extraña el ojo indeciso. Todo es basura.
Infinitos ineptos. Obscenidad, y crees,
sigues creyendo. Ultraje y humillación. Desesperación
etílica. La una de la tarde, y todo es una mierda.
Razón perdida. Sigue el asco. Más mierda,
y sigue la mierda, muy profunda. Inútiles por doquier.
¿Dónde está ese ángel bendito? ¿A dónde fue?
La nada es mierda, y el todo más mierda.
Rabia de individuos inmateriales, basura que progresa
como triste fracaso, traumas de imberbes y locas.
Oligofrénica perdición. Locas, extensa psiquiatría.
Siempre el todo en la mierda, y nunca hay escaleras
donde protegerse. Palabras y verbos, más mierda.
Locas y más locas, jauría de locas.
Pregunta tú mismo; muerte, que venga la muerte,
llena de alcohol y alegoría. Alegría inefable.
La muerte, siempre la muerte. Suicidio de locas.
Dios se fue y para siempre. Sólo quedan
los hijos de putas, solo los hijos de putas.
La nada que es mierda.

Sevilla, noviembre 2015