Reflexiones de Primavera (I)

Periodista argentina colaboradora de LETRA LIBRE
Eran los últimos días del invierno y el sol ya exhibía presuntuoso una incipiente primavera.
Las coronas de novia explotaban en miles de pequeños racimos blancos mientras el pasto helado por las bajas temperaturas del invierno cedía su lugar a una gramilla verde y esponjosa que invitaba a caminarla con los pies desnudos. Los árboles, testigos silenciosos de un invierno frío, mostraban sus pequeños y frágiles brotes al lado de alguna hoja seca y helada por los meses de ensordecedores días cortos, oscuros, mientras tiritaban por explotar en una nueva vida.
“Que lo que el alma tiene de florido vive de lo que tiene sepultado…”
Las sombras se acortaban y el sol prolongaba su estadía iluminando rincones olvidados por una estación que estaba llegando a su fin. El introspectivo invierno comenzaba a abrirse a una creativa primavera que borroneaba sueños y proyectos imprimiéndole la emoción de los jazmines en flor que perfumaban el ambiente con nuevas alegrías.
Revivía la vida y con ella las emociones ocultas por un frío que hasta entonces se derretía al calor de las leñas del hogar. El atardecer mostraba su mejor cara con un rosa pálido que contrastaba con el sol pre primaveral encendido por los primeros y cálidos rayos de luz; una bola de fuego despedía esta tarde en la que los pensamientos buscaban el modo de darle forma a esas impetuosas ideas maceradas al calor del hogar.
La blanca corona de novia se mostraba orgullosa como un globo de nieve que resaltaba con las primeras sombras de la tarde trayendo a un primer plano la majestuosidad de sus flores que en pocos días más perderán todo su esplendor.
Es el ciclo de vida… es la profundidad de lo inexplicable de la vida que conmueve los espíritus en una odisea de experiencias, pensamientos, sentimientos, reflexiones, soliloquios.
Transcurre la vida y con ella la vida que nos fuimos forjando, descifrando sus misterios, sufriendo las incomprensiones, eternizando lo sublime, interpretando lo oculto, asimilando emociones y sentimientos que oprimen el espíritu emocional en un cuerpo limitado por un tamaño que aprieta, que ahoga… pensamientos que se  agolpan, que explotan en un cráneo rígido que endurece su estructura según va transcurriendo la vida… adivinando nuevas emociones, redefiniendo secretos sentimientos que buscan su explicación en un diccionario propio e infinito, escrito con mayúsculas letras de vida, cursivas, negritas, subrayadas o tachadas.
Ya pasaron cincuenta primaveras, veranos, otoños e inviernos.