¿Qué tiene la tacita de plata que enamora tanto?

Una declaración de amor a la ciudad más antigua de Occidente y cuna de la Libertad.

En homenaje a mi tío-abuelo gaditano Gabriel García Pérez, un gran señor, del que dicen que he heredado la vena literaria, a mis tías-abuelas Loli, Carmela y Bata, a mi familia gaditana, a los gatos del Campo del Sur, y a la madre que me parió, la gaditana que se vino de chiquita a Triana y me enseñó a amar esta ciudad que me tiene embobado.
Tanto Cádiz junto a mi ventana, Tacita lejana,
aquella mañana pude contemplar...
Antonio Burgos

Pues yo, que detesto tanto a este PP Rajetero solo quiero darle gracias a Teófila Martínez Saiz por haber hecho de Cádiz lo que es: Una maravilla! Gracias, guste o no guste, ha hecho que Cádiz brille más que nunca. Al césar lo que es del César. Malos vendrán, que hasta la harán buena.

Ha dejado usted el listón muy alto en la Tacita de Plata.
Y por si no lo sabéis, a mi me duele mucho Cádiz, más que Sevilla, porque llevo yendo desde pequeñito, y cómo dicen en Cádiz, aquí hay que mamar, y por suerte lo he mamado. Las navidades, los veranos... mis primos, mis tíos abuelos... Sabor dulce y tierno de la Calle María Arteaga… las idas y venidas a la Caleta… esos churritos de la Plaza de Abasto.

Mi infancia es Cádiz, al contario que Machado,,, Quien no conoce la Cádiz de los 80 no conoce a Cádiz. Y eso que el alcalde de aquella época era un sevillano socialista y tenía la ciudad,,, mejor olvidarlo... Que sí, que es una pija, una barbie, de Santander, pero es que Kichi no nació allí, nació en Rotterdam. Para ser gaditano no hay que nacer en Cádiz, hay que quererla, hay que recorrer sus calles, hay que saber respirar el aire, el olor a mar... Solo hay que cruzar el puente y decir: ya estoy en Cádiz. Y el levante, bendito levante.

Sí, lo sé, soy un enamorado loco, pero muy loco de esa ciudad, y todo gracias a mi madre que nos enseñó desde pequeño a quererla y a vivirla. Y todo esto lo dice un Sevillano, nacido en Triana. Dónde esté Cádiz, que me quiten lo demás.

Los sectarios, los totalitarios, no me van a quitar las ganas de seguir pisando la ciudad más bonita del mundo, la que me enseñó a querer mi madre, la de la Pepa, la de la cuna de los liberales, y eso que a los sevillanos no nos quieren mucho,,,

Que conste que esto no es una alegoría al PP, esto es amor profundo, muy profundo a la Cádiz de la Cruz Verde, la de la Viña, a la del Mentidero, a la de la Caleta y sus gaviotas… como decía San Juan de la Cruz :
A escuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡Oh, dichosa ventura!
a escuras, encelada,
estando ya mi casa sosegada.



Por cierto querido Kichi, qué morenito te veo en la televisión. Así me gusta, que disfrutes del sol caletero. Cuida a Cádiz, pero sobre todo cuida a los gaditanos, a todos, incluso a los que no tuvimos la suerte de nacer allí. Con la libertad no se juega. Querer a Cádiz es muy sencillo, sentirla, no tanto. Y tener ese pellizquito en el corazón es algo tan sublime, tan inefable. Que la ciudad que no me vio nacer sea la que inspire mis poemas…

Y parafraseando al gran Machado: “Mi infancia son recuerdos de una calle llamada Maria Arteaga… mi juventud… tantos años en tierras gaditanas… mi historia, que recordar tanto quiero… Y cuando llegue el día del último viaje y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar, en la Caleta…

Y hasta hago mío los versos impetuosos, surrealistas, brillantes, del poeta venezolano Hesnor Rivera, su Maraicabo, mi Cádiz: “Esa ciudad nos llama, nos arrastra con sus torbellinos que dan vueltas alrededor de los meses ardientes”