Victimismo LGTB, pereza que hastía


(¿Por qué todo ha de ser color rosa?)

Nació en Triana (Sevilla) un 14 de febrero de 1970. Dicen que con aires románticos pero al mismo tiempo inefable barroco. Liberal, Randiano. 'El pensamiento racional e independiente es el motor del mundo'. Amante de la poesía de San Juan de la Cruz.
Podría ser el título perfecto para unos de mis poemas, pero no, esta vez volvemos a la prosa. Nací en 1970, y aunque siempre he tendido a las letras, sé sumar; o sea que hoy en día tengo 45 años. Para bien o para mal, me parieron con unas orientaciones sexuales que yo no elegí, vinieron dadas, pero con los años me he dado cuenta que lo bueno de la vida, es ser uno mismo, dejar de quejarse, y vivir la vida como te dé la real gana o como puedas, pero sin ir por ahí airando que todo tiene que ser de color rosa. A nadie la importa, después de todo.

Sé lo duro que es para un chico o chica enfrentarse a su propio ser. Conmigo también se metieron, pero no por ello hoy debo seguir arrastrando aquello. Pasó, y punto. Es tan rencoroso y triste seguir viviendo por aquellos “insultos”. Así no se progresa, se recrea uno en el dolor y no avanza. El odio siempre se vuelve contra uno. Dejarnos pensar por nosotros mismos, no por lo que dicte la moral y la verdad absoluta del “colectivo”.

Me hastía ver a estos colectivos que pretenden monopolizar la homosexualidad y dictar como debemos pensar, sentir y reaccionar. Gracias a mis padres y a su educación (incluso Dios, ha tenido que ver algo en eso) he aprendido a pensar, sentir y reaccionar por mí mismo. Ningún colectivo me representa porque yo soy mucho más que un homosexual: soy un individuo, y mi sexualidad no me define como persona, es apenas un aspecto más de mi existencia.

La libertad es lo que nos define como personas, y si queremos defender nuestra dignidad, debemos defender nuestra libertad. Naturalidad. Ama como quieras, vive como quieras, respetando la libertad de los demás, y haciendo que esos otros respeten la tuya. Pero no impongas tus orientaciones sexuales, y no intentes convertir en dogma sagrado tu particular interpretación de cómo debe ser vivida la vida de los homosexuales. Ni impongas “cuotas” de gays o lesbianas en un partido político, o en el directorio de una empresa o en un equipo de fútbol.

La valía de una persona viene dada por el valor que agrega con sus acciones al resto de la sociedad. Por la bondad, la belleza, la sabiduría, la cultura, la generosidad, el amor que aporta, no porque se acueste con quién. Que pereza de verdad, que gran hastío y que triste, es eso, me produce una gran tristeza.

Chico-a, vive tu vida, intenta ser lo más feliz posible, ser gay no es cualidad, quizá una característica más de tu individualidad. Hay que sentirse simplemente “orgulloso” por lo que uno es. Detesto tanto a los homófobos, como aquellos gays que quieren imponer su pensamiento y sexualidad. Ni la izquierda, ni la derecha tienen la verdad absoluta, la verdad está en la LIBERTAD, cuando aprendamos el verdadero concepto de este término, habremos avanzado pasos y pasos muy largos. Costará, pero se conseguirá. Yo nunca me he rendido a ser libre. No somos perfectos, por desgracia, somos humanos. Y todo no es de color rosa, hay muchos más colores, gracias a la libertad. Y bendito ese término. Ni Zerolos, ni Antonellis, personas, solo personas.

Epílogo: Por cierto Carlita si me lee, no se olvide que me bloqueó en Twitter por “ser amante de la poesía de San Juan de la Cruz”. Aprenda a diferenciar la religión de la literatura. Luego no se extrañe que la llamen cuota florero. Sin acritud.