Autodescripción poética

Por el alumno Alejandro Baena Mejías, 3º de ESO

Soy divertido,
bastante extravertido
y me paso de atrevido.
A veces me derrumbo
pero fácilmente cambio el rumbo
y me levanto con un tumbo.
Me distraigo fácilmente, supongo
que ejercito mucho mi mente,
soy inteligente,
o eso me dice la gente.
No estudio mucho, supongo que soy vago,
qué puedo decir si me viene de mis antepasados.
Soy extravagante,
me da igual quién se me ponga por delante.
Siempre digo lo que pienso,
creo que todas las personas quieren eso.
No hay nada más gentil
que un adulto infantil,
soy más cariñoso
y para algunos soy muy gracioso.
Pero si hay que ponerse serio
crezco y maduro diez años y medio.
Lo que más rápido en mi cara se refleja
es el tamaño de mis cejas.
Tienen una unión capaz de levantar
una revolucion.
Demuestro con mi rostro mucha exclamación,
las muecas de mi cara son una exageración.
Tengo unos ojos hundidos,
la gente no lo nota pues siempre estoy distraído.
Algo también divertido es que tengo
unos labios caídos,
pero no se me nota,
pues nunca cierro la boca.
Tengo una nariz respingona,
pero a mí me da igual, ¡no como a Madonna!
Por último digo que parezco un hobbit,
ya que grandes pies tengo,
sin embargo en la altura un poco me retengo.