El realismo social en poesía y novela

Texto: © Carlos Navarrete Navarro

El realismo social es la etiqueta que designa a aquellas obras que en los años 50 y principio de los 60, se alejan de la literatura de tono triunfal o de simple evasión típicas de la literatura de posguerra, y tratan de reproducir fielmente la realidad social en la que se encuentran: intención social y estética realista son las dos características básicas de esta literatura.

Novela Se suelen señalar como los años de comienzo y final de la novela social, 1954 y 1962.( Comienza con narraciones de Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos y Juan Goytisolo y se agota cuando aparece Tiempo de Silencio, de Luis Martín Santos ) Dentro de la novela social es habitual distinguir dos corrientes distintas: el objetivismo y el realismo crítico.

El objetivismo tiene como modelo la narrativa conductista norteamericana, (cuya influencia se deja notar en La Colmena de Camilo José Cela) y la nouveau roman francés, del que toman técnicas como el objetivismo de las descripciones, la narración en tiempos simultáneos, la importancia del entorno y de los objetos, etc. Otras características son:

* Pretensión de que la figura del narrador desaparezca o que se reduzca lo máximo posible. “Filmar” la realidad sin juicios o comentarios.
* Predominio del diálogo, evitándose así la aparición del narrador. Los personajes quedan así caracterizados por sus hechos palabras o actitudes externas, evitándose buscar en el interior de ellos.
* Condensación espacial y temporal. Las novelas se desarrollan en un único lugar o en lugares que cambian poco. La narración se desarrolla en presente y la acción dura poco tiempo.
* Protagonistas individuales representativos de una clase social, centrándose la acción en grupos humanos muy concretos.
* Linealidad narrativa. El desarrollo de los sucesos tiene un orden lineal temporal, sin saltos al pasado o al futuro. Además hay multitud de pequeñas historias que, en su conjunto, le dan la trascendencia a la novela.

El realismo crítico comparte algunos rasgos con el objetivismo, pero hay una intencionalidad de crítica social más acentuada. Los personajes de sus novelas son tipos que encarnan los valores de la clase social a la que pertenecen.

Los temas de la novela social suelen ser el mundo rural con sus duras condiciones de vida, el mundo obrero urbano con el problema de la emigración, la miseria y marginación de los suburbios, subyaciendo por debajo de todos estos temas, el de la Guerra Civil.

Como objetivistas podemos destacar a Rafael Sánchez Ferlosio (Andanzas de Alfanhuí, El Jarama ), Juan García Hortelano ( Nuevas amistades, Tormenta de Verano ), Ignacio Aldecoa ( Con el viento solano, Gran sol ), Jesús Fernández Santos ( Los bravos, En la hoguera ) y Carmen Martín Gaite ( Entre visillos ). Dentro del realismo crítico se hallan Antonio Ferres ( La piqueta, Con las manos vacías y la trilogía Las

semillas ), Arnando López Salinas ( La mina, Año tras año ), Jesús López Pacheco ( Central eléctrica ), José Manuel Caballero Ronald ( Dos días de Septiembre ), Alfonso Grosso ( Un cielo difícilmente azul, El capirote ), Daniel Sueiro ( La noche más caliente ), Juan Marsé (Encerrados con un solo juguete, Esta cara de la luna ) Luis Goytisolo ( Las afueras ) y algunas obras del primer Juan Goytisolo ( La trilogía El mañana efímero, Pueblo en marcha ).


Poesía. Durante los años 50 continúan su labor poética muchos de los poetas de la posguerra, pero es también predominante en este periodo la poesía de intención social. Esta poesía se caracteriza por el lenguaje sencillo y coloquial, mayor preocupación por los contenidos que por la estética, cierto carácter narrativo y tendencia al prosaísmo. La poesía es una herramienta que debe ayudar a la toma de conciencia social de los receptores y por lo tanto ayuda a colaborar para la transformación de la realidad. El destinatario es la inmensa mayoría, expresión con la que Blas de Otero se enfrenta al lema de Juan Ramón Jiménez “A la inmensa minoría ”. Frente a la poesía intelectual para minorías, se revaloriza la poesía de Antonio Machado. Los principales representantes de esta poesía son:

Blas de Otero. En Pido la paz y la palabra hay una preocupación social que se concreta en la España de los 50. Con En castellano se hace más contundente el mensaje político expresado con un lenguaje sobrio pero depurado. En ambos libros predomina el verso libre y las repeticiones como recurso estilístico En Que trata de España se insiste en las características de los libros anteriores, anhelándose en este caso la conciliación entre los bandos enfrentados desde la guerra.

Gabriel Celaya. Publica en 1951 Las cartas boca arriba, conjunto de epístolas poéticas de contenido social. En esta línea está también Cantos iberos. La intención social y política y la ideología materialista se manifiestan en Las resistencias del diamante. En Episodios nacionales se propone también la reconciliación nacional.

José Hierro. Escribe en 1947 Tierra sin nosotros, que marcará los rasgos lingüísticos de sus libros posteriores: Alegría y Con las piedras, con el viento. Con Quinta del 42 el tono dolorido se objetiva históricamente y encuentra causas sociales a los problemas humanos. A partir de Cuanto sé de mí y Libro de las alucinaciones, en su poesía alternan dos modos poéticos: el realista y narrativo, denominado por él reportajes, y el irracional, visionario y contemplativo de sus alucinaciones.