Vivimos bajo los zombis


Por Antonio Costa Gómez


Estoy viendo una serie sobre zombis. Al principio creí que era ciencia ficción. Pero ahora veo que es una serie realista sobre nuestro mundo actual.

En este mundo hay millones de seres que caminan sin mirar nada igual que los zombis. No te escuchan nunca, solo perciben en ti un ruido confuso y se acercan. Igual que los zombis.

No se enteran de nada, solo cambian mecánicamente su camino de manera torpe. Sin mirar nada. Igual que los zombis.

Te libras de uno y vienen muchos más y siempre más. No se acaban nunca. Es la pesadilla de las pesadillas. Igual que los zombis.

Solo quieren comerte, sacar algún provecho de ti. No eres una persona para ellos, solo eres un ser que se mueve. Se acercan por ese motivo sin verte de verdad. Igual que los zombis.

Caminan a montones, siempre sin diferenciarse en nada, se confunden unos con otros. Hacen todos lo mismo, van a los mismos sitios. Tienen todos el mismo programa en los sesos. Viajan a los mismos sitios, compran las mismas cosas. Igual que los zombis.

Los llevan de aquí para allá con unas golosinas, con un trozo de cerebro. Hacen lo que quieren sus guías. Nunca discuten nada. No les interesa la libertad, solo algo confuso que masticar. Igual que los zombis.

Apoyan en masa a un líder que les dé lo que quieren sin cuestionarlo, a alguien que los arrastre con un alimento simple, con una vacuna, con un sonido. Igual que los zombis.

No se comunican, no usan el lenguaje articulado. Solo gruñidos repetitivos o frases hechas. No tienen matices ni complejidades. No ven las diferencias de cada instante. Ya no les pidas que lean a Proust.

O que sean sensibles a las variaciones de estado de ánimo o de atmósfera.

Igual que los zombis.

Los dirige la IA o cualquier programa mecánico. No tienen vida de verdad, solo un movimiento mecánico y repetitivo. Igual que los zombis.

Los que se oponen a ellos, con islas para pijos donde todo es falso, o con vacunas milagrosas que te quitan la voluntad, son igual que ellos. Acaban reproduciendo los mismos mecanismos. Igual que los zombis.

Eliminan la Literatura y la Historia y solo quieren instrumentos para comer más, para avanzar más rápido. Igual que los zombis.

No puedes zafarte. Crees que se han ido y aparecen otra vez. Tienen una mutación, pero siguen con los mismos hábitos. Se hacen más resistentes, más impermeables. El entorno entero no les importa. Solo el programa que cumplen a rajatabla. Igual que los zombis.

No saben escribir ni comunicarse. Para escribir el Word les ofrece unas plantillas para que hagan todos exactamente igual. Como los zombis.

No pueden estar solos ni percibir el mundo solos. Son gregarios por naturaleza. Perdón, no por naturaleza, sino por su programa de IA. Ya la naturaleza no existe. Siguen el diseño de quien los ha diseñado.

Y hacen experimentos con ellos y ellos no se enteran. Igual que los zombis.

Y te refugias en alguna parte tranquila y vienen millones con sus sonidos inarticulados. Se acercan sin hacer caso de nada, sin enterarse de nada. Igual que los zombis.

Si leen algo leen las instrucciones para usar alguna herramienta. O los sistemas operativos del último ordenador. O de las aplicaciones de su teléfono tonto, al que llaman teléfono listo. Igual que los zombis.

Muchos van mirando una pantalla diminuta con la que sustituyen al universo entero. Y no ven nada a su alrededor y chocan unos con otros. Igual que los zombis.

Algunos hablan todo el día con seres lejanos y olvidan a los que tienen al lado. Y si al final tienen a los lejanos al lado siguen hablándole por el móvil como si estuviera muy lejano. Igual que los zombis.

No quieren oír, no quieren tocar. Usan tarjetas sin contacto en los cajeros automáticos. No quieren el olor del café ni el de los libros en papel. Igual que los zombis.

Se desplazan en olas terroríficas que lo arrastran todo, que lo aplastan todo. Sin matices, sin escuchar nada. Igual que los zombis.

Apoyan a los líderes y son la fuerza de sus líderes. Para que nadie discuta nada ni plantee ninguna dificultad. Para que consuman sin fin o produzcan sin fin. Te obligan a comprar lo último porque sí, porque hay que gastar. Igual que los zombis.

Ni se plantean la libertad ni la personalidad. Son masas indiferenciadas que van generando chatarra tecnológica. Y deteriorando y apestando todo el planeta en el que se mueven. Como solo piensan en devorar se comen incluso las sábanas de las camas. No saben que las sábanas son para taparse, no para comer.

Igual que los zombis.

Y se comen la casa entera porque todo es para comer, para rentabilizar, para explotar. No saben que la casa es para abrigarse y escuchar música. Creen que es para comerla.

Igual que los zombis.

Y los encuentro por todas partes, haciendo todos lo mismo. Y no se acaban nunca, más bien aumentan continuamente. Igual que los zombis.

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