Globos de alquiler


Me despertaste porque el bajante de mi cuerpo
se había atascado sin tu permiso,
y no era cuestión de alargar más el tiempo,
así que me despertaste egoístamente.

Usaste las llaves perpendiculares, esquivando cualquier
línea de movimiento, circulando furtivamente,
indagando en el pasillo de mis pulmones saturados.

Me despertaste, pero yo no puede abrir los ojos.
Intentaba verte pero me difuminabas con tu mirada,
mientras indagabas e indagabas,
porque mi devoción se agotaba dinámicamente.
Lo intentabas indagando en el cajón de mis venas,
pero no lo hallabas. Te desesperabas atrozmente.
Continuabas en el tórax pero ni me lastimabas.
Desesperándote salvajemente persistías.

El alquiler que firmamos se convirtió en globos
análogos sin aire, que deshabitaron nuestros cuerpos
de obligaciones amatorias, rescindiendo nuestras
cansinas leyes verbales.

Te fuiste, y yo ya no me desperté,
Y el bajante de mi cuerpo fluyó aleatoriamente.

¿Qué te ha parecido?

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