Lo que piensan los dioses


Quizás los dioses ya lo sepan todo y, por ello, no desean preguntar –a los mortales– pues, para ellos, no hay nada nuevo bajo nuestro sol; e incluso pueden adivinar lo que pensamos y, también, la manera que tenemos de proceder; no obstante, como ser inferior, yo no dejo de cuestionarme: para qué demonios quieren los dioses a los seres humanos, a sabiendas de que somos imperfectos, dado que la mayor parte de la humanidad tan sólo piensa en uno mismo, e incluso muchos eliminan a sus propios semejantes. –En el caso de que los dioses existan, claro, porque no hemos de olvidar que también hay hombres que no creen para nada en su existencia.

No obstante es indudable que "la religión forma parte en la vida de los seres humanos. Es universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid”.

La religión pues no es una cosa que haya nacido de hoy para mañana: se sabe que el fenómeno religioso viene ocurriendo desde el Homo sapiens [hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales (...) ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal”] el hombre trataba a sus muertos de forma distinta. No cabe duda de que con estas prácticas, el ser humano, ha encontrado indudables beneficios, aunque también ha habido y habrá sus abusos.

Y aquí viene lo mas curioso del tema: las diferentes culturas religiosas defienden que "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad..." Para concretar diremos que, cada religión, a su manera, habla de las consecuencias, malas prácticas o abusos del hombre con sus semejantes, según cultura y costumbres (de ello parte los diferentes textos religiosos para la salvación del hombre en su mundo cultural).

Cada religión tiene sus costumbres y sus dogmas pero, si tienen en común la solidaridad, la templanza y la humildad, pudiera significar que todo ser humano que sea solidario, mesurado y humanitario pudiera ser una buena persona, practique la religión que practique e incluso sin religión alguna. Unas actitudes que el hombre va desterrando hoy en día, dicho sea de paso, eso también es innegable.

El problema no está en que se crea o no en un Dios o se comparta una u otra religión o costumbres religiosas; incluso el que se plantee si Dios creó al hombre o el hombre es el que creó a Dios... el grave problema está en el egoísmo individual del hombre llevado al extremo, con ello la falta de respeto humano (empezando por uno mismo: el hombre se cosifica). Lo estamos viendo hoy en día con la corrupción en todos los sectores sociales, y esto está siendo el principio del comienzo de la deshumanización de nuestra especie (el ser humano está perdiendo gradualmente sus derechos).

Si el hombre destierra la conciencia moral y tan sólo se concentra en el dominio de sí mismo por encima de todos y de todo... acarreará graves consecuencias sociales a sus semejantes, tales que pudieran llegar a ser irreversibles si no se remedia a tiempo... ¡Y aquí aparecen los dioses...! ¿El hombre merece ser salvado? Hay hombres que sí pero, desgraciadamente, la gran mayoría no... (y por ello no van a pagar justos por pecadores; porque hay mucha gente malsana, pero también hay hombres justos e inocentes...) y en eso están los dioses con sus textos sagrados... en aconsejarnos para la salvación de los justos e inocentes en la Tierra, los que se crean que los dioses existen.

No obstante, con los dioses o sin ellos, vayamos donde vayamos, tenemos montada la eterna contienda: mientras, el mundo, se pudre con el egoísmo atroz de unos cuantos, que cada vez son más... otros se mueren literalmente de hambre, que también son más que antes, con esto del crecimiento poblacional.

Llegará el momento en el que tan sólo nos fiaremos de uno mismo. Ante tanta hipocresía social no quedará un átomo de cariño y el hombre desfallecerá en cada una de sus empresas colectivas. Que no nos quepa duda alguna: el Amor, el trabajo y la cultura, son bases más sólidas y seguras que sostienen el futuro del hombre: riquezas sanas que liberan a la sociedad entera; en cambio, hay otro tipo de riquezas, las llamadas insanas, que también se cultivan pero que benefician a cuatro y esclavizan o aletargan al resto... Cuando el egoísmo social se enquiste y corrompa a la sociedad entera, el mal habrá ganado la batalla y cada uno de nosotros seremos blanco fácil para la ignominia.

Mas el mal tiene su juicio, va a su paso y –si el hombre no lo remedia– obtendrá su resultado final, la destrucción: un cáncer que por sí mismo no se sostiene pues, se alimenta del bien. Luego es el bien el que impera y sostiene al hombre, con o sin sus dioses, mientras el mal nos va ganando lentamente la batalla.

LO QUE PIENSAN LOS DIOSES

Los dioses están airados porque el hombre
está fuera de lugar con la fiebre del dinero y el poder:
ha hecho oído sordo al sentimiento humano.

Su latir es de individual orgullo fiero: el hombre
no escucha la palabra de los dioses;
tan sólo se escucha a sí mismo:
se endiosa y acentúa en egoísmo, proclamando cantos
erráticos a lo largo de la tierra entera...
Y, con ello, vendrán tiempos de metralla y aguacero,
entre tanto individualismo feroz, donde late
un firme despropósito fundado,
de humillante humanidad.

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