¿Por qué escribo? - LETRA LIBRE - Revista cultural

LETRA LIBRE - Revista cultural

REVISTA DE LECTORES INTERESANTES

Novedades

Home Top Ad

Post Top Ad

12.6.19

¿Por qué escribo?



¿Cual diría es mi motivación? Recolocar mi cabeza. Pensar en alto. Orden en el caos. Necesidad. Salida.

1. Evidentemente me gusta escribir, pero no es por gusto. En un pensar higiénico no es cuestión no menor la estética: estoy convencido que la búsqueda de la palabra exacta redunda en la perfección de la idea. Como comentaré al final de este escrito, también en la mera construcción de la idea cooperarán esos trasuntos aparentemente divorciados que son la estética y la finalidad. Pero esto será posible siempre y cuando la estética no sea convertida en la finalidad misma.

2. No tengo imaginación, así que no es el mío el sueño del novelista.

3. Escribir es también la forma gutural que he encontrado para restañar los daños: un gruñido que arranca de lo profundo del cerebro reptiliano. Mas ocurre al revés de lo que se piensa: a grandes remedios grandes hostias. A exagerados relatos aparatosas vivencias. Escribir es la integral histriónica del vivir...lo que en términos matemáticos convierte a la vida en la derivada del relato. Sospecho que suceden antes pensar y escribir y después los golpes recibidos en la vitalidad son proporcionales a las exageraciones de un alma. Luego escribir no es necesidad sino sustancia.

4. En cuanto a dar salida a supuestas inquietudes me planteo un tema filológico. Ahí va: ¿Crean las ideas el lenguaje (y las palabras por tanto) o es la palabra la que crea la idea? Hace unos años lo tenía clarísimo y un filólogo barriendo para casa habría conseguido enfadarme: la idea es la matriz y la palabra su sierva. Ya no. La palabra, en cuanto continente de un significado más o menos amplio (como "crisis", por ejemplo) irradia hacia el espacio en todas direcciones. No solo es un eslabón en la marcha hacia adelante del discurso o ladrillo necesario para la construcción de una idea y la concatenación de un discurso. Hace volar: ya en calidad de posibilidad enriquece lo dicho y dota al pensamiento de cantidad de alternativas u opciones.
Puedo golpear con una cosa (e imaginamos distintos grados de contundencia o suavidad, desde la caricia al destrozo), pero puedo golpear con un hacha (y doy un tajo), con una azada o con una varita mágica. Golpear puede ser entonces una multitud de acciones de cada una de las cuales cuelga un ramillete de de símiles. Una idea me golpea, súbitamente una desgracia me golpea o tengo un golpe de suerte.
Por otra parte los conceptos abstractos pueden ser revestidos de cualquier forma. Cada vez que lees una novela decides tú sus de los personajes sus propias caras: los dotas de cara, les adornas los rasgos. Pero si previamente ves la película cuando leas el libro las caras de los personajes ya te vendrán dadas: en puridad jamás será un personaje dado en la pantalla una creación íntegra del lector. Mas pasado el tiempo y reducido el tema al olvido, ¿quién concedería a una u otra cosa la diferencia?
Hoy no puedo decir que una cosa sea anterior y que propicie a la otra. Concluyo que ideas y palabras son una unidad disociada originada por nuestra distorsión cognitiva entre realidad y deseo.

Entonces, ¿por qué escribo?
Escribo porque entiendo el cuarto punto, porque me sorprende el lenguaje como materia compuesta de palabras e ideas, porque esa intuición misteriosa me mantiene intrigado..de forma que cuanto pienso o me lleva a pensar tiene que pasar por ahí necesariamente. De forma que el resultado obtenido es mío sin serlo en esencia: como el personaje adoptado en la pantalla o capturado en la lectura.
He entendido que pensar no es otra cosa que capturar en su intimidad a la palabra con la idea. Es cazar en esa bruma disociada que es mi mente humana la relación que tengo con el mundo. Que escribo (yo, no sé otros) porque tengo el pensar como ese juego que se desdobla delante de la realidad física. Un juego que no se puede dominar pero que puedes jugar en la medida en que descubres sus normas.

Afirmó Ortega y Gasset que “la sugestión está en el aire”. Pues eso.

No hay comentarios:

Post Bottom Ad