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13.3.19

Huelga femi¿qué?


El día antes al 8M, volviendo con dos compañeras de un curso de bajo eléctrico que estoy haciendo, dijeron que iban a hacer la huelga feminista al día siguiente. Teníamos clase pero habían dicho al profesor que no iban a ir. Una, más mayor y más convencida, la otra, más joven y más tímida pero igual de comprometida. El tema que desencadenó la algo tensa conversación posterior conmigo, fue algo así como:

Feminista joven: no tenemos referentes musicales femeninas (como el tema era la música y los instrumentistas…)

Yo: Oye y ¿Aretha Franklin?

Feminista joven: ya, sabía yo que ibas a sacar el tema. Solo cantaba.

Yo: Vale y ¿Janis Joplin?

Feminista joven: eso es de hace muchos años también, no me suena mucho.

Yo: Janis Joplin fue un icono de la música femenina/feminista en los 60 o Patti Smith en los 70 por ej. Luego está ya en los 80 Suzanne Vega, que sigue aun. Hay muchos más referentes femeninos.

Feminista joven: no conozco a Suzanne Vega.

Yo: ok pues luego está ya en España el grupo Dover, de los 90, grupo femenino que tuvo cierta fama y…

Feminista mayor: ya, ok, pero te tendrías que meter en el cuerpo de una mujer para saber…

Cuando dije que no iba a hacer huelga porque me parecía todo un delirio sacado de la catacumba podemita y totalitaria, la tal feminista mayor me empezó a mirar a través, o sea de arriba a abajo. Cuando dije que “conmigo, pincháis en hueso porque en mi casa friego yo”, su esperanza de llamarme claramente “machista”, se vino un poco abajo a la espera de más acontecimientos…

Ahora (me dije yo), que os espero a vosotras dos y a las que vengan. Por el hecho de ser hombre, vosotras o ninguna, me vais a criminalizar.

Este episodio de la “huelga feminista del 8M” es otra bala en la recámara del populismo de extrema izquierda, no solo pero sobre todo, español. Como se suele decir y con razón, el tema del feminismo es otro banderín de enganche del marxismo post Muro de Berlín.

Les quedan algunos más, como el “cambio climático”, el ecologismo o la eutanasia. Temas que en su vida habían pensado abrazar pero que son muy apropiados para sacar del debate y satanizar al que no esté de acuerdo (no importa mucho la razón).

En el tema que nos ocupa ahora mismo, el de la igualdad entre hombres y mujeres, de a igual trabajo, igual sueldo, de repartir tareas del hogar equitativamente, no creo que nadie pueda estar en desacuerdo, a menos que se sea un cretino integral o un machista de libro. De esto aun queda, tampoco lo vamos a negar.

Pero que nos quieran hacer ver que estamos en 1975 o en un país musulmán cualquiera donde las mujeres son desiguales ante la ley, las apalizan o las casan por dinero, hay mucho trecho. La agresividad y virulencia en las calles y en las adrianalastras de turno van por ahí. Contra eso, se rebate en seco y sin contemplaciones, ya seas personaje anónimo como yo o político que te llames liberal.

El feminismo que nos pintan no es para nada “igualdad”. Es simple y llanamente “revanchismo” y un “ahora, hombres, os vais a enterar”.

Ahí están declaraciones infames como Manuela Carmena:

- “La violencia está incardinada en el ADN de la masculinidad”

O la activista feminista Leticia Dolera en el programa Chester de Risto Mejide:

- “Cualquier hombre puede violar”.

O el instituto de Secundaria Andévalo de la Puebla de Guzmán (Huelva), que proponía dejar sin recreo a los niños para “vieran lo que se siente si eres mujer” (que luego fue obligado a rectificar, anular el despropósito y finalmente investigado por la fiscalía de menores de la provincia de Huelva). Circunstancia ésta aparentemente anecdótica, pero muy peligrosa, síntoma de adónde podemos llegar si no nos oponemos con inteligencia a esta marea totalitaria y sectaria.

Son todo, digámoslo claramente, ejemplos burdos pero efectivos a corto plazo de la estrategia progre populista podemita inspirada en Antonio Gramsci, aquel ¿pensador? italiano de la “hegemonía cultural” que arengaba a sus huestes diciendo que el liberalismo será derrotado por la fuerza de las ideas. Pablo Iglesias (seguidor confeso de Gramsci) y el post-zapaterismo que representa Sánchez, son la sucursal española en estos momentos de este pensamiento totalitario. Esperemos que de corto recorrido.

Cuando los lemas más sonoros de la huelga feminista del 8M son “Contra la barbarie patriacal y contra el capitalismo” o “Fuera los rosarios de nuestros ovarios”, la cosa no puede pasar de una anécdota grotesca.

O eso, o caemos efectivamente en la barbarie.

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