Tesoro prohibido



Muchos pensamos ser políticamente incorrectos, pero hay una frontera que no nos atrevemos a cruzar. Tal es el corsé, hay que decirlo. Y lo que digo excluye izquierda, derecha, centro y populismos, hay que decirlo. El verdadero muro lo han levantado en nuestras mentes todas. Estamos en prisión, estamos en la caverna de Platón. Cualquier despertar y todo despertar queda en la intimidad individual, al socaire de una batalla intestina despiadada, incubando una depresión que debe ocultar en las entrañas el pensamiento libre y la verdad y que por tanto impide el hecho libre. Prohibido tesoro.
El disidente debe hurtarse al mundo. Porque de la presión exterior sobre un hombre al abismo de la depresión hay un trayecto triste que la sociedad totalitaria -la innumerable policía que conforma el pueblo subyugado- no está dispuesta a consentir. Sin parada intermedia. Es la imposibilidad del héroe, la soledad del que salvándose se condena.