Palabras, tildes y otras astracanadas del amor


Mi vientre es una garganta
que aúlla tu silencio.
Empujas hacia abajo las palabras como el desierto
que vacía las tildes perversas. Sigues empujando.
Y no te oigo, ni cerca ni de lejos.

Abasteces mi cuerpo de míseras palabras entretenidas
mientras me alegro de la estafa métrica.
Me da pereza responderte, me dan pereza tus verbos.
Sigues empujando. Y más pereza atraviesa tu figura
suplicando un objeto indirecto.

Ni agudas, ni graves, cuando tú no estás llueve
pornografía en vocales desteñidas
y el acento juega preocupadamente a resolver
raíces cuadradas, ecuación esdrújula ataviada
de pequeñas mentiras. Sigues empujando.
Es fácil olvidar. Olvidar no es un adverbio,
ni un crucigrama, olvidarte soy yo. Olvidar
no complica el alma ebria de asonancia.

Voy a beberme las conjunciones que no te pronuncié
y usar una tijera para amputar el abecedario de tu inútil
idioma, voy a descomponerlo eléctricamente.
Ya es suficiente. No voy a tejer tu boca.
Voy a maltratar tu imprudencia. Sigue aullando,
afligiéndote en tu cruz. Ya no te oigo.
Deja de empujar.

Kino Navarro
Sevilla, mayo de 2016