Pinzas de odio y miedo


Algunas encuestas que pretenden provocar miedo pueden llevar a la paradoja de que los votantes las conviertan en realidad efectiva. Porque al fin y al cabo, señores áulicos del PP, agitando el miedo también se excita el odio, y el odio es precisamente el estímulo de la otra parte. A ver, esto del miedo y el odio es como el juego en bolsa: los inversores y los votantes son movidos por percepciones psicológicas. Cabe preguntarse si es más fácil apuntarse al miedo que al odio. Quizás la respuesta nos deje helados: sostengo que el miedo puede ahuyentar a los que de asumirse en la postura se señalan a sí mismos como víctimas potenciales. El miedo representa la estrategia peor, y si no me creéis preguntadle a los depredadores del Serengeti por la forma en que eligen a sus víctimas.

Por cierto, la pinza miedo-odio entre PP y PODEMOS no puede por menos que remitirme a los dos significados de la palabra FOBIA, tan presentes en el imaginario de lobbies y votantes. Fobia: odio y miedo son las dos caras de una misma moneda.

Fobia:
1.Temor intenso e irracional, de carácter enfermizo, hacia una persona, una cosa o una situación.
2.Odio o antipatía intensos por alguien o algo.

¡Oh, ironía!

Entre PP y PSOE han creado un monstruo. Zapatero fue su padre espiritual y, a lo que parece, papá se dedica ahora a los recados que su hijo le encomienda; y la mamá amorosa Rajoy le ha dado mimos, patatitas y los chuches. Y las teles y las pinzas, y la estrategia gratuita de crecimiento. Quizás lo ha hecho por retorcerle el cuello al partido de papá. Y ahora se le ha ido de las manos el tema y le queda apelar al miedo.

Pero algunos hemos decidido que no le vamos a salvar el culo al PP de Rajoy aunque esté en juego España porque afirmamos que precisamente con Rajoy, también está en juego España. Él la abandonó, él nos traicionó. Al enemigo lo preferimos de cara, no de costado. Y que se caiga el mundo si tiene que ser así. A ver si tú o yo con un solo voto vamos a ser ahora los responsables de que un frente popular llegue al gobierno mientras un tipo miserable que dilapida 64 escaños por pura soberbia es la víctima agraviada por mi voto. Me niego.