Grooving


Por Kino Navarro
Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos,
como nace un deseo sobre torres de espanto…
Luis Cernuda
A Celalba Rivera Colomina, otra vez me has vuelto a inspirar, mi musa.
(Y también para Sergi, que cuando sea mayor ame la poesía de su abuelo como la amo yo, gracias a su mamá).

Yo un día fui feliz.
Bailaba, cantaba. No escribía poemas.
Me drogaba, me emborrachaba.
No sufría por amor. Fui hasta revolucionario,
marxista acomplejado, felicidad utópica.
Hasta en mi cuerpo nevaba, señales leídas
en El Capital (pero nunca dejé embarazada
a ninguna criada). Fui feliz, pero nunca odié.
Yo un día tuve novias, incluso me enamoré de hombres.
Yo no quería ser poeta, conducta impropia y burguesa,
caminando por la acera fascista. Me quemaban
las palabras y los dedos al teclear, ardían mis verbos
en lluvia incansable de mayo. No quería. Yo no quería.
Iba al gimnasio pero no podía deletrear las máquinas,
me apetecía más un ejercicio de ecuaciones metálicas.
Iba. Fumaba y fumo. Inmoralidad y me llamaban socialista,
me gustaba, era moderno y perfecto. Era progre.
Quise ser gato, pero llegó Gabriela y me adoptó.
Nací en 1970 y en 2016 quieren aniquilar mi libertad.
¿Y yo quería ser feliz? ¿Tengo motivos para seguir
quejándome? Aún sigo escribiendo, creando inútiles versos,
algo triste pero real en un mundo de ignorantes.
No, no fui feliz, al menos intenté ser libre como la sílaba
que no rima, sin seguir las modas poéticas.
La ignorancia mata como mata una raíz cuadrada mermada.
Yo solo quería ser libre, pero seguían regalándome
subvenciones teñidas de rosas. Yo nunca fui sectario.
Hoy sí que quiero levantarme, siendo místicamente libre.

Kino Navarro
Sevilla, mayo 2016