Llueve



Llueve gris sobre verde,
gris sobre gris, sobre
telarañas de hormigón,
llueve silencio de agua
furiosa, llueve
sobre bolsas de tela
urbanas, civilizables.

Llueven gotas irreales,
celestiales desde las estrellas
gélidas, inertes -es tan cruel
su luz quieta, asesina
despiadada de cálida voz- que,
distantes, gritan noches
eternas.

Llueve gris sobre neón,
gris sobre asfalto, gris
sobre el gris que cubre
al humano, atrapado,
enterrado en civilización.
Llueve alma de esparto
y colorín, cuento aniquilado, llueve
en su despojo aromatizado
y conservado, llueve
final, gris y callado.

De La disyuntiva de los amantes (Ediciones Alternativas, 2014)