Blanco sobre negro y sobre él el infierno rojo



A Epiro Hache, y en especial a Epirita, cuando seas mayor espero que lo leas con gozo.
Tienes un papá muy grande. Quiérelo mucho, y aprende mucho de él.
Yo ya lo hice. Gracias Epirita.
Oscurecidos y desordenados
penaremos también. Y no habrá alud
que nos alcance en la ternura nuestra.
Jorge Guillén
Ábreme como abres el envoltorio de tabaco que no quieres eludir
y me hace perder la fe en las cenizas. No quieres consumir.
Pero continúas limitando los movimientos de mi cuerpo.
Prohibido agotarse eléctricamente. Sigue abriéndome,
las sábanas se evaden hablando en el nombre del amor
y se escapa el desconsuelo, pero no me hables de ternura,
tanta ternura adulterada, tanta nostalgia multiplicada,
ni sentimientos impecables, monetemática sílaba asonante.
No quiero mensajes de despedidas. No te abras para abrirte
ebriamente en los colores que te deslumbran.
No te levantes, yo tampoco.  No te voy a abrir.
No voy a repartir el duelo. Mías han sido siempre las palabras.
¿Abrirse infinitamente? Negro sobre colores, semblantes.
Ya no puedo, y dime ¿qué quieres? ¿más versos desordenados?
Todo es posible si te dejas  llevar.  ¿Te dejas llevar? Sobre el negro y el rojo,
la felicidad. Vamos a llevarnos al infinito.
Fuiste mi estrella. Por aquí,  por ti.

Kino Navarro
Sevilla, diciembre 2015