Divide y vencerás



Andaba guardado este escrito desde 2011. Por aquellos tiempos no teníamos a un Pablo Iglesias, pero sí un ZP. De política española poco podría saber, después de casi 20 años en Brasil, pero todo era extraño.
Los discursos, las polémicas y divisiones, el hecho de que eras de una España o eras de otra… Conceptos absurdos que jamás viví en otros países. Os dejo aquí mi sensación de aquel momento convertido en realidad hoy en Cataluña. Qué lástima de mi país.

Molestos los discursos sin sentido, las frases vacías compuestas de palabras huecas que perdieron su color, su forma y su significado. Palabras que se repiten como un sonido reiterativo que ya no significan nada, sacuden a las gentes, las agitan cual tambores hacían saltar nuestros antepasados frente a la hoguera en ese baile sin orden y sin contenido. Motivados solamente por el placer de la algarabía, de sentirse unidos en un mismo ritmo aunque desconozcan su intención.
Como desunir un pueblo, en sus puntos más fundamentales, jugando con la ambigüedad de las palabras que en boca de unos u otros espetan a los que les escuchan manipulando sus sentimientos y creencias, haciéndoles creer que el enemigo se encuentra entre ellos y que solamente él, el líder es de merecida confianza.
Triste el pueblo, y desgraciado su destino cuando no sabe apreciar la unión entre semejantes y es capaz de permanecer lleno de ira y rencor superfluo provocado por aquel que solamente busca su provecho.