Utopía



Versos asimétricos en la madrugada.
A Petri, creo que ya te lo merecías.
Cádiz nos espera.
Nada te turbe, nada te espante.
Todo se pasa.
La paciencia solo todo lo alcanza.
Santa Teresa de Jesús
Nadie lo ve, solo nosotros.
Nadie lo conoce.
Nunca nadie, solo los utópicos.
Hipondríacos de la libertad.
Tristes y ajenos. Nadie lo ve.
No busques más, buscar y
descubrir es sólo de lógicos.
Y taciturno vuelves a repetir, nadie lo ve,
sólo nosotros. Y caes como esa hoja
que lejana no reconoce el otoño,
y la lluvia te llora, y no hay pañuelos
para secar los verbos que habitan en tus ojos,
y sigues buscando conjugaciones
pero te cruzas con los números,
gritando maldita madrugada de efebos ebrios.
Que no, que nadie lo ve. Solo nosotros.
Y dejas de gritar, solo que sigues sin verlo,
aunque te excitas pálidamente, y pálidos
siguen tus labios. Descubrir, descubrir,
y seguir buscando como un ángel en el infierno,
entre libros embriagados e historias desfiguradas.
No, no insistas, nadie lo ve, la subida duele,
y luego cae abatida. Y cómo duele ese
lacerante viaje que electrónicamente nos crea en otros,
pero que siga doliendo porque el viaje es dilatado,
simplemente porque ese viaje es nuestro,
y solo nosotros lo observamos.
La utopía es eso, una tarjeta de crédito vacía y desesperada
que no quiere tener límites.
Sigamos esperando, todo se descubre.
Es la transverberación del tabaco extasiado en silencio.

Sevilla, septiembre 2015