Pro hispanica lingua



El día 12 de octubre se celebra, como todos sabemos, el Día de la Hispanidad, conmemorándose así la llegada del almirante Cristóbal Colón al Nuevo Mundo. Fue un día en el que dos realidades completamente distintas entablaron contacto por vez primera y comenzaron a fusionarse lenta y, a veces, violentamente en un proceso que se alarga hasta la actualidad. Sin embargo, en este artículo no vamos a entrar en valoraciones y juicios sobre la Conquista. Nuestro objetivo es otro del todo diferente: dada la importancia del Día de la Hispanidad, tanto en España como en Iberoamérica, suele pasar inadvertido el hecho de que el 12 de octubre se festeja también el Día de la Lengua Española en las Naciones Unidas. Esta celebración, lejos de ser secundaria o accesoria, revela la creciente importancia que ha adquirido y sigue adquiriendo la lengua de Cervantes en todo el orbe.

Vivimos en un mundo globalizado e interconectado, donde las diversas culturas e idiosincrasias han dejado de estar aisladas unas de otras, dando así paso a una nueva etapa histórica. Hoy en día, las culturas y, por extensión, sus respectivos idiomas, se influyen mutuamente de forma constante. Algunas lenguas tienen un mayor alcance que otras, ya sea por su difusión en internet o por cualquier otro motivo. En este contexto podría incluso afirmarse que los idiomas compiten entre sí por lograr una mayor difusión. Si bien es cierto que el inglés se ha posicionado como la lengua internacional por antonomasia y la influencia del chino se extiende a pasos agigantados, el español no se queda atrás.

Poco a poco, nuestro idioma va adquiriendo un papel cada vez más relevante en el ámbito internacional. En las Naciones Unidas es, desde el principio, idioma oficial, al igual que en multitud de organismos internacionales diversos (Unión Europea, UNASUR, MERCOSUR, CAN, etc.). Asimismo, si nos fijamos en el número de hablantes nativos, el español ostenta el segundo puesto por debajo del mandarín y por encima del propio inglés. En países como Alemania, la enseñanza de la lengua de Cervantes está ganando en popularidad a la de Molière, la que tradicionalmente más se ha estudiado en los Gymnasien alemanes.

Establecer las causas de esta difusión del español resulta una ardua tarea. Quizás influya en gran medida el atractivo que supone la cultura hispana, tanto peninsular como americana, lo que lleva a cientos de miles de personas a inscribirse en cursos del Instituto Cervantes, solicitar universidades españolas como destinos Erasmus o pasar un verano en México o Argentina aprendiendo el idioma.

En cualquier caso, el fin de este artículo no es proponer una defensa apasionada del idioma español (haciendo referencia al magnífico libro de Álex Grijelmo), sino dejar clara la importancia que nuestra lengua está obteniendo fuera de las fronteras de la “hispanidad”. El español está de moda y nosotros, como hablantes nativos, tenemos el deber de cuidar el lenguaje y respetarlo, abandonando cualquier intento de politizar algo tan neutral como debería ser un idioma. La lengua del Quijote no representa a un país o a una ideología; sus fronteras están desapareciendo, pues su aprendizaje se difunde por todo el mundo.

Para concluir, el español representa a la cultura hispánica de ambos lados del Atlántico, a su historia, a sus gentes y su mentalidad. Hoy en día, cuando en ciertos lugares se intenta desterrar y abandonar el castellano, se hace necesario exponer su universalidad y su capacidad para convivir con otras lenguas y realidades culturales distintas a la suya. Por tanto, aceptemos el español como un patrimonio común que nos enriquece y del que deberíamos sentirnos orgullosos, pues además en este mismo idioma se han escrito muchas de las más bellas páginas de la literatura universal.