La lírica desde los años 70 a nuestros días

Los Novísimos
José María Castellet publica en 1970 la antología Nueve novísimos poetas españoles. De ahí procede el nombre. Hoy se incluyen otros autores. Los más significativos son Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Pedro Gimferrer, Guillermo Carnero, Ana María Moix o Vicente Molina Foix. Estos autores aportan una nueva sensibilidad; su educación incluye elementos nuevos: cine, tebeos, nuevas músicas (jazz, pop). Son frecuentes sus viajes al extranjero. Admiran a Aleixandre, Cernuda; redescubren al grupo Cántico y al Postismo. Rechazan la poesía social. Su formación intelectual es muy amplia. Esto marca algunos de sus poemas (se ha hablado de "culturalismo"). Preside esta poesía un íntimo malestar vital. Otras veces, la poesía se vuelve frívola; otras, sarcástica. Lo importante, desde el punto de vista poético, es el estilo: "poetizar es ante todo un problema de estilo", nos dirá Carnero.
No es el tema lo que hace literaria una obra, sino el estilo. Para renovar el lenguaje poético vuelven sus ojos al surrealismo. Crean una poesía con frecuencia hermética, de gran dificultad de lectura. Gimferrer es el más significativo (en su obra en castellano). A los veinte años obtuvo el Premio Nacional de Poesía por Arde el mar (1966): surrealismo, culturalismo, riqueza imaginativa, culto a la palabra, dominio del ritmo. Muy famosa es su "Oda a Venecia ante el mar de los teatros" Su segunda obra es Muerte en Beverly Hills (1968), muy influida por las técnicas cinematográficas.

Según la crítica, las características de este grupo se pueden resumir así:
· Preocupación máxima por el lenguaje y por el poema como creación autónoma.
· Esteticismo (en lo que enlazan con el grupo Cántico y los del 27), revalorizando lo lujoso, decadente, al mismo tiempo que lo lúdico. Este esteticismo se relaciona con el culturalismo y el exotismo de que hacen gala.
· Sus poemas a veces se presentan como literatura de la literatura: citas, referencias intertextuales, variaciones...
· La presencia de los mass media como referente cultural y fuente de mitos populares en los que inspirarse o a los que tergiversar. El cine enseña también una forma de mirar la realidad y de componer los poemas.
· Uso frecuente de procedimientos experimentales: ruptura del verso, disposición gráfica no normal, supresión de signos de puntuación, collages con textos, refranes, recortes de anuncios...
· Presencia del surrealismo; recuperación de los valores irracionales del lenguaje. Gusto por la sorpresa y lo inusitado.
· Muchos de estos autores llegan a separar completamente realidad y poesía; se proclama la autonomía del mundo poético respecto de cualquier referente externo. El más claro ejemplo es la multitud de poemas de metapoesía.

Dentro de este grupo podemos distinguir dos líneas
1) Autores que comienzan a escribir en los inicios de la década de los 60. Muy influidos por la cultura pop. (Vázquez Montalbán, A la sombra de las muchachas sin flor, 1971, sería un buen exponente de esta línea)
2) Una segunda Generación que se da a conocer en los años finales de la década o ya en los 70, influidos por el decadentismo de Kavafis. Son más esteticistas. Citemos a Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte, 1967; su esteticismo se puede resumir en uno de sus versos: "raso amarillo a cambio de mi vida") o a Antonio Colinas (Sepulcro en Tarquinia).

Como rasgos generales, podemos destacar la importancia de la ironía y el carácter rompedor. Admiten en lo poético una nueva imaginería que va desde Mickey Mouse hasta Humphrey Bogart. Son autores que se abren a la cultura foránea (la mayoría son, al menos, trilingües) y realizan estudios en el extranjero. Se proponen romper la estructura rítmica de los poemas. Para ellos no hay alta o baja cultura, sino simplemente conocimientos que se pueden usar en el poema.
Últimas generaciones poéticas
Señalemos algunos nombres, los más significativos: Antonio Colinas, Antonio Carvajal, José Miguel Ullán, Jenaro Talens, Luis Alberto de Cuenca, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena. Hay diversas tendencias:
· Experimentalismo (Ullán): poemas vanguardistas, collages, poemas visuales...
· Culturalismo (Colinas): influencia del mundo clásico grecolatino. El poeta manifiesta un vasto dominio cultural.
· Clasicismo (De Cuenca, Siles, Villena): vuelta a moldes estróficos clásicos (sonetos, endecasílabos). Influjo de autores renacentistas.
· Neobarroquismo (Carvajal)
· Metapoesía (Talens): poesía sobre la poesía.
· Minimalismo: la estética de lo cotidiano, de lo mínimo.
· Antirretoricismo.-Poética del silencio (Valente, Siles, Jover): hablar por hablar para callar lo único importante, lo que el hombre busca pero ignora.
· En una línea surrealista se encuentra Blanca Andreu.
· POESÍA DE LA EXPERIENCIA realizan Andrés Trapiello, Justo Navarro, Luisa Castro, o FELIPE BENÍTEZ REYES. Es, en nuestros días, una de las líneas más cultivadas, la que más premios poéticos acapara. Se basa esta poesía en los recuerdos de la infancia o adolescencia, con unos temas y un lenguaje siempre apegados a la realidad. Frente al pop de los novísimos, que consideran demasiado trivial, vuelven sus ojos a la infancia, a los orígenes; realizarán una poesía que ha sido definida como lárica (del latín LARES). Son poetas que cuidan el lenguaje, sin que ello se convierta en una obsesión.

De estos últimos poetas, destacamos a Felipe Benítez Reyes. Nacido en Rota (Cádiz), en 1960; ganador de importantes premios poéticos (Luis Cernuda, Ojo Crítico, Fundación Loewe, Nacional de la Crítica en 1994; Nacional de Poesía en 1996). Sus obras más conocidas como poeta son Los vanos mundos, La mala compañía, Sombras particulares y las dos últimas, Vidas improbables (1994) y Equipaje abierto (1996). En la primera de ellas, el autor crea una serie de apócrifos que manifiestan diversos tipos de poesías (tradicional, culta, vanguardista, de la experiencia...), mostrando un hábil dominio de los diversos registros, con frecuencia con un alto grado de ironía. Equipaje abierto nos presenta las reflexiones del autor tras regresar de su viaje por la vida. Los poemas suponen un "pequeño catálogo de ruinas".
También dentro de esta tendencia los poetas granadinos que suelen agruparse con el título de una antología común: “La otra sentimentalidad” (1983); Álvaro Salvador, Miguel D’Ors y LUIS GARCÍA MONTERO (Diario cómplice, 1987)