Cómo hacer un buen resumen


El resumen no es más que la condensación selectiva del contenido de un texto, expresando las ideas esenciales y manteniendo una ilación lógica entre las mismas. En el caso de los textos argumentativos, la confección del resumen implica desvelar la tesis que defiende el autor, así como poner de relieve la línea argumentativa que lo ha conducido hasta ella.
A la hora de realizar un resumen correcto, adecuado y eficaz, han de tenerse en cuenta las siguientes consideraciones:
  • Sin preámbulos del tipo 'El texto trata sobre...', sino directamente.
  • Siempre en tercera persona.
  • El enunciado ha de ser breve, pero sin caer en lo telegráfico. Seis u ocho líneas deben ser suficientes.
  • La formulación del resumen ha de ser clara y precisa; una simple lectura debe bastar para transmitir fielmente el contenido del texto, por lo que en él han de estar recogidas todas las ideas principales.
  • Debe ser objetivo, es decir, ajustado al pensamiento del autor del texto. En ningún caso incluirá, por tanto, apreciaciones personales o valoraciones críticas.
  • El resumen debe reflejar el sentido general del texto, pero no debe consistir en una simple selección de frases significativas del texto, forzadas a relacionarse entre sí para sintetizar el texto; por el contrario, deberá ser el resultado de un proceso de asimilación personal, así como de una redacción de las ideas esenciales, expresadas con un lenguaje y unos recursos lingüísticos propios (ortografía y puntuación correctas; vocabulario apropiado, sintaxis rica y variada, etc.).
  • No deben aparecer detalles secundarios ni ejemplos pormenorizados ni elementos anecdóticos.


El descubrimiento de Jesús María García Calderón



El pasado lunes 7 de noviembre 2016, Enrique García Fuentes, coordinador del Aula Díez-Canedo, nos dio un avance sobre los autores  que nos visitarán en Badajoz la temporada 2016-2017. En concreto, el 15 de diciembre a las 20 horas, estuvo con nosotros Jesús María García calderón, y yo tuve el honor de presentarlo en el salón de actos del MEIAC (me regaló su último libro,interesantísimo por cierto, con título: Una ciudad traicionada). El autor realizó una  lectura con los chavales, ese mismo día, en la residencia Universitaria “Hernán Cortés” a las 12:45 horas.      

El poeta, escritor y jurista (experto en patrimonio) Jesús María García Calderón nace en Badajoz, el 10 de Agosto de 1959; corresponde al octavo y último hijo del escritor y periodista extremeño Antonio García Orio-Zabala. En 1981 cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla, donde fue profesor. En  1985  ingresó en la Carrera Fiscal, cuando tenía 26 años. En 1995 cubrió sus primeros destinos en la Audiencia Provincial de Huelva y en la extinta Audiencia Territorial de Sevilla donde fue nombrado Fiscal Jefe de la Audiencia Provincial de Lugo, cargo que desempeñó hasta el año 2001; en esa fecha fue designado Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, hasta nuestros días.    

Ha desarrollado funciones de cooperación internacional en países como Honduras, Colombia, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina, Méjico, Panamá o Macedonia. Fue uno de los ocho vocales de la Comisión de Modernización del Lenguaje Jurídico que desarrolló sus trabajos en el Ministerio de Justicia en los años 2010 y 2011, promoviendo la idea de construir un nuevo derecho a comprender. Desde el 11 de septiembre de 2001 es Consejero del Consejo Consultivo de Andalucía. Entre su labor como estudioso del Derecho Penal, destacan trabajos para la protección penal del Patrimonio Histórico y de la Arqueología, medio centenar de publicaciones jurídicas; su actitud profesional y sus muchos reconocimientos lo corroboran:     

En  diciembre de 2009 fue elegido  Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, ocupando la vacante de Antonio Gallego Morell. En noviembre de 2010 fue elegido Académico Correspondiente por Granada de la Real Academia de Córdoba. Desde 2011 es Miembro Colaborador de la Ilustre Sociedad Andaluza de Estudios Histórico Jurídicos. En 2011 fue elegido Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de Granada. En 2015 lo fue de Extremadura y, ese mismo año,  Académico de Honor de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Buenas Letras “Luís Vélez de Guevara”, de Écija. En 2016 de la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia, además de Académico Titular de la Academia Europea de Ciencias, Artes y Letras, con sede en París.  
           
En cuanto a su trayectoria literaria, en  1991, aparece su primer libro de poemas La Provincia, publicado en la Colección Adonais tras obtener el Premio Florentino Pérez Embid de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Posteriormente publica La moneda secreta  (nº 123 de Ángaro, Sevilla, 1995) con el que obtuvo un Accésit. Le sigue Hacer es destruir (nº 134 de la colección Ángaro, Sevilla, 2003)  Premio Villa de Martorell. Los nudos de la vida (nº 29 de la colección Ánfora Nova, Córdoba, 2006). Las visitas de Caronte aparece (en la colección Tierra, nº 21 de la editorial sevillana La Isla de Siltolá, 2015) un conjunto de 30 poemas. Pasamos a La mirada desnuda (De la luna libros, 2015) con la que se abrió la colección de poetas extremeños contemporáneos Luna de Poniente

Autor de distintos trabajos sobre literatura contemporánea. En 2001 la colección La Gaveta de la Editora Regional de Extremadura le publicó un volumen de relatos con el título Los regalos sombríos. En 2006 se publicaría su primera antología bajo el título La soledad partida, con un breve trabajo preliminar del poeta granadino Antonio Carvajal(doctor en Filología Romántica «Premio Nacional de la Crítica» en 1990 y  «Premio Nacional de Poesía» en 2012).

Ha cultivado el ensayo, con un enfoque multidisciplinar y de rasgos autobiográficos; títulos como El mal de la muralla (2013) o Una ciudad traicionada (2016) que aborda la destrucción monumental de Badajoz en la segunda mitad del siglo XX (presentado el 29 de noviembre de 2016 en la Residencia Universitaria “Hernán Cortés” en Badajoz).   

En cuanto a la poética, en general, nos ha facilitado gran parte de sus claves el propio autor: recojo palabras textuales, recopiladas por García Fuentes en su trabajo de investigación, que dicen:
“Una cierta inclinación hacia la ensoñación y el examen profundo y desinteresado de la realidad. La presencia de la memoria, la reiteración de referencias y mitos familiares, el aire narrativo de sus poemas, son magnitudes importantes en su obra”    
De Jesús María García Calderón, el humanista: protector de los bienes sociales, un allegado suyo, nos dijo lo siguiente: 
“Y es que, aunque  para el público en general, Jesús García Calderón sea ante todo un reputado fiscal y para los más eruditos en la   materia un hombre de letras, para mí será una gran persona que se enfrenta a la vida con las mismas armas que a las leyes y a las   letras: honestidad, Reflexión, generosidad y un cierto carácter soñador con el que la feliz providencia distingue a los grandes genios.” 

Dicho comentario  ha sido recogido de  la Gacetilla de la U. B. Ex, homenaje  que se le hizo el Día del Bibliófilo, en Badajoz, con fecha  11 de mayo de 2013; palabras salidas del corazón  de Enrique Falcó, sobrino del autor. No podíamos cerrar con palabras más entrañables. 

Despedida


Por María del Valle, periodista argentina colaboradora de LETRA LIBRE
Enero 2017

Fuimos cómplices desde mi infancia y sentí que acompañarte en tus últimos días fue la recompensa a tu entrega y la seguridad y la confianza que me diste para crecer.
Te acompañé en el final como vos me acompañaste a mí: te abracé, te acaricié, te miré hasta que sentí que ya no había más nada que hacer, excepto seguir acariciándote, “piel con piel” como me pediste, atenta a tus necesidades, a tus deseos finales, a custodiarte en el tramo final a lo desconocido, al misterio de la fría y rígida muerte…
Admirable serenidad para enfrentar la vida con una capacidad de adaptación a los tiempos que te permitió vivir la vida como un hombre de la época que estaba viviendo.
No podría pensarte con una edad definida; fuiste hijo del tiempo que te tocó vivir; aprendiendo, leyendo, reflexionando… no fuiste del siglo XX, tampoco del siglo XXI… sólo fuiste cuando te tocó ser… con esa objetividad propia de los grandes pensadores, de los sabios, supiste poner claridad a la vida que construiste guiado por tu propio juicio, construido en el silencio de quien se atreve a pensar…
En esos días no contradije tus deseos porque sabías perfectamente lo que pasaba… como siempre… porque siempre tuviste una respuesta para todo y era imposible quebrar una voluntad construida a fuerza de una permanente reflexión. Hasta el final hiciste lo que quisiste porque nadie mejor conocía tus necesidades y tus deseos.
Digo que siempre hiciste lo que quisiste no como una sentencia descalificadora sino como el mejor homenaje que se puede hacer a alguien. Haber hecho lo que quisiste significó que llegaras al final de tus días con esa tranquilidad de espíritu de quien sabe hizo las cosas de acuerdo a su propio juicio y se dispone a trascender esta vida en paz.
En el entresueño final seguiste reflexionando, pensando, organizando y buscando soluciones al devenir diario hasta que entendiste que el final había llegado y te entregaste, con tranquilidad, a esperar  aquello que la vida decidía.
La tuya fue una vida atípica de aventurero en la Antártida, profesional destacado, promotor de la excelencia universitaria en cuyo acontecer se mezclaron los éxitos con esas frustraciones que nunca empañaron tu natural optimismo y deseo de hacer.
Te fuiste dejándome los imborrables recuerdos de una vida vivida con intenso apasionamiento y entrega.
Sólo me queda un borrador de pocas páginas que escribiste como síntesis de una vida dedicada a la búsqueda de la perfección y a concretar esos sueños que, luciendo como utopías, se convirtieron en realidad.
Eterno pensador de las acciones de los hombres tus reflexiones estuvieron orientadas a entender un mundo en permanente cambio, anticipándote a los hechos… fuiste pionero, luchador incansable que vio siempre una oportunidad porque, como siempre dijiste, “uno vive a merced del esfuerzo que hace”.
Tu historia vale la pena no porque seas mi padre sino por todo lo que hiciste y porque ese borrador que ahora tengo en mis manos es la síntesis del libro de tu vida;  de una vida envuelta en el deseo de ser a pesar de los contratiempos… de una vida que se sintetiza en la canción “My Way”, “A mi manera”, esa que habías convertido en tu propio himno.

Racionalidad y razón



Siempre he pensado y creído firmemente que Israel tiene el derecho y el deber de defenderse. Lo que no debe tener es el derecho y privilegio a barra libre en el plano de la acción. Y lo tiene. Hay que entender que la comunidad judía de Nueva York, la más numerosa del mundo (mayor en número que la de Israel), y por ende la de USA, no es una quinta columna del sionismo en el resto del mundo occidental; es en sí constitutiva de los Estados Unidos, forma parte de su ADN original como la comunidad irlandesa y la anglosajona. No es, como en los países europeos, un segmento considerado vírico que penetra en el núcleo celular de una sociedad, se mimetiza o asimila a ella y produce mutaciones de carácter que con el tiempo se perciben como indeseadas. Por un lado tenemos su característica racionalizadora extrema: el elemento judaico tiende a destruir las formas de transacción tradicionales y a la larga eso conlleva la amenaza interna al orden establecido. No es lo mismo el ser racional que el ser razonable; la racionalidad es el ámbito de lo que puede realizarse como posibilidad lógica, entendiendo la lógica como formalidad matemática positivista que no atiende a criterios éticos, como una mera justicia numérica: ¿quién va a negar que dos y dos son cuatro? Lo razonable es otra cosa. El trato equitativo es razonable, el trato igualitario es racional. Por otra parte, concebir la historia como la realización de una misión, mesianismo, sacrifica los medios al fin perseguido. Es una peligrosa conjugación (presente en el judaísmo aunque de ninguna manera general en él) la de racionalidad y el determinismo histórico a la que se opone esencial y difusamente el binomio formado por la razón y el devenir abierto y expectante. Ciertamente los gobiernos usan de esa herramienta en la escala relativa a su tendencia a perpetuarse. A la ingeniería social se enfrenta el futuro por escribir y, sí, la sociedad abierta. Al sacrificio del hombre para la Ley se opone, como dijo Cristo, la ley para el hombre; a la fe de la letra grabada en piedra, la libertad. La racionalidad no miente. Pero la racionalidad elevada a la concepción totalitaria y excluyente de lo que significa ser humanidad es la más perversa de todas las concepciones del hombre.

Chernóbil



Corría el año 1986 en la tranquila ciudad soviética de Chernóbil, y como muchos de sus conciudadanos Ivanka Semenyuk estaba empleada en la central eléctrica nuclear, en concreto en las oficinas como secretaria. Su apartamento estaba cerca de la central por lo que podía prescindir del autobús y dirigirse andando a su trabajo cuando no hacía demasiado frío.
Esa noche del veintiséis de abril estaba algo inquieta, quizá una premonición, y no podía dormir. Cerca de las una y media de la madrugada se levantó para ir al baño y vaciar la vejiga, así que cuando la explosión del reactor número cuatro ocurrió, estaba sentada en el trono.
Sintió como un temblor de tierra y una honda que la sacudió.
Un par de horas después golpearon la puerta de su casa para decirle que tenía que tomar sus documentos, un par de prendas y abandonar la ciudad porque había riesgo de muerte.
Se enteró de los detalles del accidente por otros evacuados, ya que entre ellos se encontraban trabajadores del reactor. La temperatura del núcleo se había elevado a dos mil grados centígrados, lo que hizo que saltara por los aires el techo de la central dejando escapar a la atmósfera una radiación superior a quinientas bombas como la de Hiroshima.

Ella se trasladó a Kiev, donde tenía familia. Le hicieron muchas pruebas para ver si estaba afectada por la contaminación radiactiva, pero no mostraba muchas diferencias con sus conciudadanos. La amenaza de desarrollar un cáncer estaba siempre patente en su mente, en especial cuando empezó a tener terribles dolores del tipo menstrual, que le hacía pensar que tenía un tumor en los ovarios, o la vagina. Todas las pruebas dieron negativo, pero Ivanka sentía como si todos sus órganos se estuvieran reajustando por dentro.

Con el tiempo su vida volvió a la normalidad, aunque no pudiera regresar a su casa, teniendo que empezar de cero. Pero se sentía distinta, no ya por sobrevivir un accidente nuclear, sino fisiológicamente distinta; y sobre todo estaba monotemática pensando que ya hacía mucho tiempo que no se daba un buen revolcón, sintiendo que su apetito sexual se había multiplicado.
Se consideraba a sí misma una persona normal en esos menesteres, ni mojigata ni excesivamente lasciva, pero últimamente estaba con unas ganas desmesuradas, como un animal en celo. El onanismo no la dejaba satisfecha por lo que decidió que tenía que encontrar compañero para su gratificación sexual.
Era esbelta, de buenas medidas y agraciados rasgos, por lo que no le fue difícil encontrar alguien con quien pasar la noche en la discoteca que visitó. Pero no llegaron al apartamento ni al coche, sino que en un almacén del local ocurrió el «aquí te pillo aquí te mato». Fue en el momento de éxtasis cuando empezó a sentirse más satisfecha, no por el orgasmo o los gritos de él, que tuvo que acallar tapándole la boca y finalmente retorciéndole el cuello, sino porque su «apetito» se satisfizo cuando la dentadura de varias hileras de colmillos que le había crecido en el chichi devoró el pene de su acompañante.
Había cambiado, había mutado, y ahora necesitaba alimentarse de otra manera.

Cuando ya no esté aquí



El día que yo falte deseo que sea un día especial, de celebración.

Como si de una inauguración se tratase. La inauguración de mi gran obra maestra, una gran casa construida ladrillo a ladrillo, no recuerdo cuantas veces reconstruida, donde han pasado y vivido tantas personas. Seres queridos, y no tan queridos, quienes me amaron sinceramente y colaboraron a construírla, y otros que me envidiaron, sintieron celos o simplemente no me tragaron. Mi vida.

Esa obra que soy yo, que era, en la que muchos han pasado tan solo de largo, de visita y algunos llegaron para quedárse para siempre. A todos os dejo la responsabilidad de mantenerla, cuando llegue ese día será vuestra, con todos los recuerdos y lecciones aprendidas entre sus paredes móviles. Podréis hacer de ella parte de vuestro hogar, compartirlo con otros, modificarla, restaurarla y modernizarla para hacerla vuestra.

Deseo que de vez en cuando, recordéis que tampoco la construí desde los cimientos, ya me los encontré al nacer en la familia que me enseñó a ser independiente, no rendirme y luchar por lo que he deseado.

Puede que en nada se asemeje a aquella ruina que recibí, no ha sido fácil reconstruirla y llenarla de amor y cariño, en lo que quizás más trabajo invertí y de lo cual me siento más orgullosa.

De éste mi hogar, mi vida, conseguí rodearme de personas maravillosas, que hacen crecer, de las cuales pude construir una vida repleta de referencias positivas.

Quizás del mismo modo que encontré destrozos en mi hogar, encontréis a lo largo de vuestra vida alguna porción que jamás fui capaz de reconstruir, o simplemente arreglar.

Soy consciente de que existen grietas y algunos cristales rotos, puede que algunos de los muebles se hayan quedado anticuados y la necesitéis “amueblar” con nuevas ideas mejor adaptadas a los tiempos que están por venir. No dudéis en hacerlo, no es por vosotros mismos siquiera, es por los que aún quedan, los que deben llegar y tomar el relevo cuando sea el momento.

Muchos de los daños provienen del exterior, podéis verlos en las vidas de las personas que os rodean. Por mi parte, los he intentado reparar una y otra vez, hay heridas difíciles e indiscutiblemente necesarias que sanar. Yo y otros como yo lo hemos intentado durante toda la vida, pero hay personas a las que les duele ver el trabajo bien hecho y terminado, creativo y libre, desean imponer sus cánones y luchan contra todo lo que se diferencie. Esas personas carentes del sentido de la libertad no desaparecerán y deberéis tenerlo presente.

No es una tarea que podáis hacer solos, necesitaréis ayuda. Pedidla, trabajad incansablemente para mantenerla, no importa cuantas veces haya que hacerlo, siempre habrá partes que se dañarán. La vida es una prueba continua de constancia, paciencia, valor, esfuerzo, tolerancia, cariño y mucho amor, amor propio y por los demás.

No dejéis que nadie la construya por vosotros, creedme, si permitís que así sea, os escontraréis viviendo la vida de otra persona, os anulará y nunca podréis sentir que los logros y la vida os pertenezcan. No es fácil, y soy consciente de que cuesta. Habrá paredes que insistan en caer una y otra vez, los errores se repetirán como si del día de la marmota se tratase, serán vuestros errores, y aprenderéis, es la única forma en demasiadas ocasiones.

Parecerá que tú cambias y el mundo sigue igual; es así como suceden los cambios, vida a vida.

PD: No te olvides de agradecer cada día por todo lo que eres y serás capaz de hacer.

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Déjame elegir


Por Micifú

De libertad
“Soy libre” dice la inmensa mayoría de personas que no lo son. Y, acto seguido, pasan a argumentar por qué su ideario y las políticas de su partido preferido me harán libre a mi también. Y yo sólo oigo más injerencias en mi vida.
Libre dice la RAE que es aquel “que tiene facultad para obrar o no obrar”. Y en nuestro país esto es todo menos cierto. Asistimos a unos tiempos en los que todos se creen con el derecho y hasta el deber de decirte cómo debes vivir. Veamos:

La izquierda
Igualdad para todos. Por su propia definición, si somos iguales, no somos diferentes. Y si no lo somos es porque no nos dejarán elegir ser diferentes. Proponen una educación estatal, una sanidad estatal, una pensión estatal, unas prestaciones estales, medios de comunicación estatales, energía estatal y comunicaciones estatales. Lo mismo para todos. Si no te gusta, no tienes elección. Además, para que todos seamos iguales, debe aportar más el que más tiene y a la inversa. Así, si gano 2.000 aporto 500, si gano 1.600 aporto 100 y si gano 1.000 entonces recibo. Económicamente, todos iguales. Presenta dos problemas para alguien que sí quiere ser libre:
  1. El que quiere ser libre debe tener derecho a decidir. Se ha decretado que tenemos unos derechos pero también se ha decretado la forma de cada uno. Así, existe un plan de educación estatal, unas listas de espera sanitarias estatales, un sistema de pensiones estatales y suma y sigue. O dicho de otra manera, tendrás que enseñarle a tus hijos lo que otros decidieron, ser curado por los médicos que otros decidieron y cobrar la pensión que otro decidió. Conclusión: eres una oveja. No has elegido nada. Peor aún. Si quieres salirte de lo establecido, te va a salir carísimo porque pagarás por lo estatal y pagarás por tu decisión. Y aún peor, habrá quien diga: “yo sí decido, lo hago con mi voto”. No querido, lo que haces es intentar elegir al que decidirá por ti. Tú no decides.
  2. Un sistema igualitario es injusto. Si trabajas 16 horas diarias y ganas 2.000 tendrás el mismo nivel de vida que el que trabaja 8 y gana 1.000. El sistema sería justo si todos trabajaran en lo mismo, se esforzaran lo mismo y la única discrepancia fuera el salario, ¿no? Pero a lo mejor, el que trabaja 16 horas diarias es porque quiere ganar 2.000 para poder permitirse ciertos lujos. Y lo que sucede es que se lo quitan para dárselo al que trabaja 8. Al final, nadie trabaja 16 horas porque, total, va a acabar viviendo igual que el que trabaja 8 horas y además con más tiempo libre. Es decir, se penaliza el esfuerzo y la generación de riqueza. Un sistema igualitario reparte pobreza, no riqueza, porque la riqueza deja de generarse en el momento en que la confiscas.
La derecha
Defensores de la moral, conservadores de las tradiciones. Tienen su propia moral y también debe ser la tuya. Familia, toros, religión, nacionalismo, aborto, prostitución… Para todo tiene la derecha una definición de cómo debe ser. Todo lo demás es ser amoral. Y volvemos al punto anterior. Si no puedes ser diferente, es porque no puedes elegir. Moralmente, todos iguales. El problema con la derecha es ser diferente:
  1. El que quiere ser libre debe tener derecho a decidir. Se ha decretado cómo debe ser tu familia, el nivel de amor que debes tenerle a tu patria, el que las prostitutas son malas y suma y sigue. Es decir, tendrás que dirigir tu vida personal dentro de unas pautas marcadas que, nuevamente, otros decidieron. Conclusión: eres una oveja. Peor aún. Si quieres salirte de lo establecido, se te juzga y señala.
  2. Un sistema conservador reprime las libertades. Si no evolucionas, siempre vivirás bajo las mismas premisas: oveja. Si evolucionas y quieres cambiar tu forma de vivir eres señalado: oveja negra. Es decir, penaliza la libertad e innovación de pensamiento y estilo de vida. Un sistema conservador estanca y congela porque la libertad deja de existir desde el momento en que dictas lo que puede y no puede hacerse.
Todos los partidos, con algunas excepciones recientes, pugnan por “ganar” el centro. ¿Qué es el centro en realidad? Pues es el sitio donde la gente y los deseos se mezclan. Aquel sitio donde la gente huye de las imposiciones del bando que no le gusta y asume las imposiciones del bando que le gusta. Pero imposiciones al fin y al cabo.

Y yo no lo entiendo, ¿por qué quieres decirme qué puedo tener o qué puedo hacer? ¿por qué quieres ovejizarme? No quiero tus imposiciones. Déjame ser libre. Déjame elegir.

¿YQGYCE?



Disculpadme si he errado en las siglas, es más que posible. Pero es uno de esos recuerdos de años atrás (unos 15), y puede que alguna palabra baile.

Significa: ¿Y QGano Yo Con Esto?

Es una máxima (o un mínimo) aplicable a la satisfacción del cliente en márketing, esto es, al valor que nuestro producto o servicio aporta al mismo y que éste debe percibir en nuestra oferta o propuesta. Es una forma de sentir, pensar y actuar en la empresa en la que no puedes ofrecer nada si no estás aportando algo. No vendas si no puedes dar un beneficio. Lo contrario sería engañar.

No es producción mía… ya quisiera yo. Se lo debo a Santiago Rodríguez, un ser humano que tuvo la deferencia de pretender inculcarme un poco de su experiencia y sabiduría hace muchos años en clases de marketing directo.

Creo que ya podéis intuir por dónde voy. Anoche estuve releyendo las primeras páginas, las que corresponden a la introducción del libro La conjura de los ignorantes (Ricardo Moreno Castillo, 2016), que viene a explicarnos cómo una falsa ciencia llena de jerga presuntuosa y vacía, se ha “cargado”, literalmente, el sistema educativo de nuestro país (para los alérgicos, se llama España). Nos advierte de lo que estamos viviendo en el presente: palabras vacías e interminables que explican no más que el motivo de la sequedad bucal de quien las pronuncia, basadas en la sinrazón, en la especulación, en lo indemostrable. Están de moda en la pedagogía, en la política y, por supuesto, en los insufribles programas de la prensa rosa.

Y cómo no, nuestros educadores y nuestros representantes políticos -bastante mezclados en su mayoría-, se han contagiado: “la culpa la tiene el sistema, no el individuo” (si fuera políticamente correcto aquí añadiría una bonita expresión). Fruto de lo que digo, viene la tergiversación de lo que planteo en el título. YO, YO, YO.

¿YQGYCE? No significa qué gano yo, significa qué ganas TÚ gracias a lo que puedo aportar yo. ¡Qué enorme diferencia! Y quien no lo entienda, no puede dedicarse a gestionar lo público. Ni a pretender dar lecciones sobre cómo educar a los hijos de los demás (al menos, a los míos, NO).

¿Sabéis qué nos regaló Santiago Rodríguez en el aula para que captáramos la idea? ¡Una fusta de caballo! Y en ella ponía: YQGYCE. Nada más que añadir.

Bueno, sí. Podríamos hacer una colecta para enviar al Congreso de los Diputados varios ejemplares de aquella fusta. Encerada.

Artículo de nuestro colaborador Kino Navarro para 'El Club de los Viernes'

El lector de este artículo puede sorprenderse que el que lo escribe, ni sabía que el poeta andaluz, y nacido en Sevilla, paisano mío, de la Generación del 27, Vicente Aleixandre, era homosexual o bisexual. Sí, cuando leo poesía no me interesa la orientación sexual del poeta ni su vida íntima; no me aporta nada y etiquetar a un individuo libre por sus gustos sexuales, es algo que me irrita profundamente. Ya ni hablemos de la ideología.

El último regalo

Basado en hechos reales
Se aproximaba el ochenta y dos cumpleaños de su madre, y ella vivía muy lejos, con un océano de distancia entre las dos. Como solía hacer en esas fechas cuando iba de compras, miraba en las tiendas algo que pudiera ser adecuado para su anciana madre, que estaba impedida y pasaba sus días entre la cama y una silla de ruedas. Las opciones eran limitadas por sus gustos y actividad, y el hecho de vivir tan lejos y tener que mandar todo por correo.
Pero quería encontrar algo que realmente le gustara a ella y le hiciera feliz; que supiera que su hija la quería y no se olvidaba de ella.
Unos cuantos años atrás, cuando su madre fue a visitarla, se compró una batita fresquita de esas que se abrochaban con corchetes automáticos, un sistema que para sus manos artríticas era mucho más fácil de usar con una simple presión, en vez de una botonadura.
Cuando fue a visitarla recientemente, vio que se la ponía con frecuencia y solía sentarse en la silla de ruedas con ese atuendo, así decía que estaba más arregladita en vez de estar todo el día con el camisón.

En la tienda vio una de esas batitas que le podría gustar a su madre; tenía los corchetes automáticos y era de su color favorito, verde, con una solapa con bordados; lo cual estaba en la línea del tipo de ropa que le gustaba a la anciana. Junto con otros regalos se la mandó a su progenitora por su ochenta y dos cumpleaños. Fue un éxito, le encantó.

Un mes después de aquel cumpleaños, recibió la peor llamada telefónica que pudiera esperar; su madre había fallecido.
De inmediato preparó las maletas y voló para estar con su padre en esos días de dolor, no pudo asistir al velatorio o el entierro, pero sí a la misa.
Una de las tardes en las que estaba con su padre, él le dijo: «mira el armario, quédate con lo que quieras de tu madre y te esté bien». Sabía que no había mucho donde escoger, ya que el estilo de su madre era muy distinto al de ella, y algunos vestidos, más bien eran para vender biblias, en vez de algo juvenil y a la moda; pero de todas maneras le dio un vistazo porque había algunos abrigos y chaquetas que podría usar.
Revisando el vestuario notó que el regalo que ella le mandó recientemente por su último cumpleaños no estaba allí. Le preguntó a su padre: «¿Dónde está la batita que le mandé a mamá por su cumpleaños?»
Le dijo que Loli (que era la asistenta que iba todas las mañanas para cuidarla) se la puso para cuando se la llevaron al tanatorio; era lo más «mono» y nuevo que tenía.

Se le heló la sangre. Nunca imaginó que el último regalo que le mandó a su madre iba a ser su mortaja.

El nuevo mito de la caverna


El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.
Friedrich Wilhelm Nietzsche
Son tiempos difíciles para los disidentes. Discrepar de las masas se ha convertido en un verdadero acto de osadía bajo el riesgo de ser etiquetado y estigmatizado. La corrección política, la cobardía y el miedo a romper la baraja  hacen que sean pocos los que se atreven a revelarse contra la doctrina impuesta.

España apesta a demagogia, a filosofías baratas y a discursos moralistas. Los medios de comunicación capitaneados por pijoprogres con gafas de pasta rezuman un sectarismo algodonado y atroz que criminaliza todo cuanto pueda sonar a heterodoxia.
Estos, bajo la sombra de una izquierda hipersensible y acomplejada, tratan de imponer sus dogmas a golpe de martillo y señalar a quienes no comulgan con sus ideas. Como consecuencia, una marea de idiotismo y uniformidad orienta y canaliza la opinión del rebaño.

Es aquí cuando el poder de la manada ejerce su influencia. La libertad de pensamiento es absorbida por la sumisión y el temor al estigma. El individuo evita llamar la atención, salirse del grupo. Evita cuestionarse lo establecido y acaba por aceptar los preceptos de la mayoría. Los puritanos, los pusilánimes y los eternos escandalizados vencen. La tiranía del número siempre vence.

La inquietud intelectual, la pluralidad de pensamiento y la huida del convencionalismo son sustituidas por los prejuicios y las etiquetas en una España todavía dividida en dos. En una España en que todo el mundo opina de todo sin tener idea de nada y se le pone un micrófono al primer idiota de turno.

Esa multitud uniforme y homogénea, la misma que asesinó a Sócrates, contempla con arrogancia a quienes no adulan a totalitarios disfrazados de progresistas ni a cretinos con máscara de intelectuales.

Que se arrastren las serpientes, que hasta que la virtud sea motivo de vergüenza y la mediocridad se convierta en imposición, volarán los halcones.

El regüeldo


(Basado en hechos reales)
Eran las Navidades de 1998, vivíamos en Calhoun, Georgia, EEUU; Henry contaba diez meses de edad y Christopher acababa de cumplir cinco años. En nuestra iglesia, en Nochebuena, se celebraba lo que se llamaba las “misa de los niños”, en el que los profesores de la catequesis organizaban una representación teatral con toda la chiquillería que asistía a la formación religiosa para mostrar el misterio de la Navidad en medio de la misa. La mayoría eran pastorcitos, y había papeles más codiciados como ser María, José, o los Reyes Magos. Los críos mayores tomaban por turnos el papel de narrador y ayudaban en la organización.

Christopher, que siempre ha sido muy alto para su edad, y por qué no decirlo, muy guapo (pasión de madre), fue escogido por sus maestras para ser San José, sus bucles rubios y ojos azules le hacían el candidato más atractivo para ese rol principal… pero va el niño y dice que no, que no quiere ser San José, que ¡prefiere ser “la mula”! Las maestras estaban decepcionadas, creo yo, por lo que le dieron un doble papel, fue mula, y la “Estrella de Oriente”. Así que vestido todo de oscuro y con careta de mula se dispuso a dar su aliento al Niño Dios, y cambiar de careta en medio de la representación, para ser la estrella que seguían los reyes magos.

En esa época había dos bebés en la iglesia, mi hijo Henry de diez meses y una niña hija de la secretaria de la parroquia. Aunque la madre insistía que siendo tan pequeños no se notaba que fuera una niña, mi hijo fue el escogido para representar al Niño Jesús. Mis dos hijos estaban de estrellas principales (¡y uno una estrella de verdad!) en el portal de Belén.

La principal preocupación de los organizadores era que el niño que representaba al redentor tuviera un berrinche de llanto como años anteriores, así que me aseguré de cambiarlo antes de empezar y que estuviera bien alimentado para que no llorara de hambre.

La iglesia estaba abarrotada de público, ¡hasta la bandera!, no solo por los familiares de la chiquillería, sino por muchos parroquianos que preferían ese servicio tempranero que ir más tarde a la Misa del Gallo. Henry, contra toda predicción, estaba en su elemento, sonriendo a todo el mundo, feliz y pendiente de todo; y sabiendo que su hermano estaba allí, intentando quitarle la careta. La gente estaba embelesada ante tan adorable Niño Jesús. Los otros críos, por su parte, estaban haciendo un gran trabajo: serios, disciplinados, siguiendo el programa al pie de la letra. Cuando de repente, en una pausa del narrador, se escucha el eructo más fuerte que nadie pudiera imaginar, una flatulencia que impensablemente pudiera salir de un cuerpecito de diez meses que llenó todo el templo con su sonoridad, ¡un regüeldo más propio de la caja torácica de un individuo de trescientos kilos!

La iglesia al completo estalló en una carcajada, los niños del teatro se desmadraron partidos de risa y el cura estaba revolcado en la silla secándose las lágrimas de tanto reír. Pasó un tiempo hasta que el teatro se recompuso de nuevo, y a la madre (moi) mientras, creo que le subieron todos los colores del arcoíris a la cara. Tras la representación, el cura llegó a decir a la congregación que si sacaban al mercado “Burping Jesus” tendría más éxito que “Tickle me Elmo”, que era el juguete de moda entonces.

A pesar de ese momento de bochorno paternal, los asistentes se nos acercaron para felicitarnos y decirnos que era la misa más divertida a la que habían asistido, y que los niños eran absolutamente adorables.

A partir de ese día, Henry fue conocido en la iglesia como “Burping Baby Jesus”.