Reflexiones de Primavera (II)

Periodista argentina colaboradora de LETRA LIBRE
He escrito mi propio diccionario y cada definición se encuentra en el templo de las nuevas emociones creadas por pensamientos individuales, únicos e irrepetibles que me tienen como la protagonista de nuevas historias.

La vida se escurre por los sinuosos caminos de un espíritu que navega libre por las circunvoluciones de una mente cuyos hemisferios se conectan con la infinitud de una estrella perdida a millones de años luz de donde me encuentro ahora.

“El espíritu libre busca razones; los demás buscan una creencia”

Pensamientos infinitos en un cuerpo de tiempo finito que por momentos se inmoviliza en una inacción metafísica mientras me lanza al espacio sideral como una estrella fugaz. Una luz intensa que se derrite en un punto y que se desvanece en la nada o, quizás, en el todo… ¡cómo saberlo!

“Detesto a los hombres que me privan de la soledad y que, sin embargo, no me hacen compañía… que no valoran lo que yo valoro. A veces contemplo la esencia de la vida de una manera tan profunda que de repente miro a mi alrededor y veo que nadie me acompaña, que mi único compañero es el tiempo”.

La noche oscureció los últimos rayos del sol que enmarcaban mi corona de novia…la penumbra subraya la silueta de sus majestuosas flores mientras apaga los últimos vestigios de vida exterior sumergiendo al mundo en la aparente insignificancia de la enigmática nebulosa oscura.

Pienso en el escritor, ese silencioso solitario en estado de irremisible soliloquio que vive con la convicción de encontrar en el lenguaje una herramienta que permita desentrañar el sentido y la complejidad del Ser con el único  propósito de liberar la actividad del alma de la opresión de un cuerpo finito que constriñe al espíritu nacido para la libertad.

La vida es un texto narrativo y explicativo de final abierto en cuyos capítulos garabateamos emociones, sensaciones y experiencias que permanecen indelebles en las páginas inconclusas de la existencia. Un libro personal, único, irrepetible que lleva la propia firma inmortalizada con los silencios y los secretos que acabarán en nosotros.

“To live is the most rarest thing in the world. Most people exists, that’s all”

(“vivir es la cosa más rara del mundo. Muchas personas existen, es todo”) afirma Oscar Wilde como una indeclinable sentencia del escritor que sufrió la soledad, la incomprensión, que vivió el tiempo distante de una época cobijado en los pensamientos de su esclarecedora inmortalidad.