Un capítulo de Mr Bean


Por el alumno Pablo Rejano
'El debate como espada y los principios como escudo'. Inquieto por naturaleza. Estudia Derecho y Economía y se considera un homo político. Pero ante todo sevillano. Columnista de LETRA LIBRE desde los inicios y autor del blog 'Tardes en Sevilla'. En Twitter: @binban6
Para hablar del 9N primero tendríamos que ver cómo hemos llegado a esta situación, algo de lo que se ha escrito muchísimo y que cuanto más aprendo, más consciente soy de que no sé nada. Por lo tanto, nos ceñiremos a estos meses últimos que han llegado al 9N.
El gobierno catalán en su deriva independentista, aprueba en el Parlamento una ley de consultas que daría cobertura legal a la convocatoria de un referéndum -ambiguo- de independencia. Esto choca frontalmente con el art 92 de la Constitución, que da potestad única para convocar un referéndum al Presidente del Gobierno autorizado por las Cortes. Es decir, la ley de consultas catalana era en gran parte inconstitucional. Paralalelamente, se convoca un referéndum de independencia como todos bien sufrimos sabemos. Esta convocatoria, además de seguir las líneas inconstitucionales de la ley de consultas, además va en contra del artículo 2 de la Const. (“Nación española [...] indivisible de todos los españoles”) y de la sentencia 24/2014 del Tribunal Constitucional sobre la declaración soberanista del Parlamento catalán. Bien, ya expuesto todo el barullo legalista aquí montado: ¿qué ocurre ahora mismo? Pues os explico: el Gobierno de la Nación ha recurrido al Tribunal Constitucional (TC) la ley y la convocatoria de la consulta, y ha sido aprobado a trámite. Esto conlleva que automáticamente la ley y la convocatoria de consulta quedan suspendidas (siguen vigentes pero no se pueden aplicar ni hacer, algo que solo pasa si recurre el Gobierno según el art 161a) de la Const.), y por lo tanto aún no son declaradas inconstitucionales. Retomando conceptos: la ley y la convocatoria no pueden seguir adelante ya que es inconstitucional seguir con ellas, pero éstas no son inconstitucionales (no sé si entienden el matiz). Para culminar este chiste escenario lorquiano, el Gobierno catalán dice que cambia la consulta por unas “movilizaciones”dirigidas por el mismo Gobierno y, encima de todo, denuncia al Estado Español por ir en contra del derecho fundamental de la soberanía autonómica. Esto último necesita una apreciación: El gobierno catalán denuncia al Estado Español ante el Tribunal Supremo, que remitirá el caso al Tribunal Constitucional al tratarse de derechos fundamentales. El TC juzgará si el TC ha violado el derecho de soberanía suspendiendo la consulta y la ley. Un capítulo de Mr. Bean. Entonces, ¿qué creo que pasará? pues ni idea. En principio el Gobierno catalán no debe promover nada si es que no quiere incurrir en delitos penales (Mas en la cárcel ojalá). Desde luego habrá imágenes que serán impactantes: la policía autonómica catalana se verá entre la espada (dependen jerárquicamente del Gobierno catalán) y la pared (respetar la ley)... ¿qué puede salir de eso? Nada bueno, además hay que tener en cuenta que hay grandes movilizaciones del ejército y la UIP preparándose para lo que pueda pasar… Cualquier escenario que veo posible es dantesco, sobre todo teniendo en cuenta que ERC se hará con el parlamento autonómico.