Cuestión de aforados

Por el alumno Pablo Rejano
Octubre 2014

Vuelvo a LETRA LIBRE tras meses de inactividad con un debate que se da fuertemente en el mundo académicode las ciencias políticas y jurídicas pero que pasa inadvertido en la calle: los aforados. Primero definiré qué es un aforado, diferenciándolo de un inmune político, y terminaré con mi posición personal sobre este tema.

Diversos partidos han sacado a la mesa el tema de los aforados con un eslógan base: “en España hay 10.000 aforados y en el resto de países casi ninguno”. La premisa es rotundamente falsa. Pero primero, ¿qué es un aforado?. Un aforado es una persona que por el hecho de ostentar un cargo determinado tiene responsabilidad judicial ante un determinado tribual. Son aforados, entre otros, parlamentarios nacionales y autnómicos, jueces, fiscales… y en cada caso tiene una justificación y forma. Los parlamentarios nacionales sólo pueden ser juzgados por el Tribunal Supremo, y los autnómicos por el Tribunal Superior de cada CCAA. Los jueces y fiscales sólo pueden ser juzgados por tribunales superiores al suyo de actuación (si es un juez de una Audiencia Provincial, pues sólo podrá ser juzgado por el T. Supremo). La justificación básica es: si ostento un cargo alto, debo ser juzgado por un tribunal acorde a mi cargo.

Los aforados no son inmunes, como muchos han llegado a pensar. Sólo son juzgables por los Altos Tribunales. Han sido muy mediáticos los casos de Griñan o el rey padre, cuyo aforamiento reciente ha sacado el tema. El aforamiento es una forma de blindar a un cargo.

En un principio puede tener sentido,pero como todo en esta podrida España, tiene una explicación “negra”. Los Tribunales Superiores de las CCAA y el Tribunal Supremo son tribunales elegidos casi en su totalidad por políticos, creando una relación de complicidad entre el juez y el juzgado. Los estudios jurídicos concluyen que los jueces de primera instancia (es decir, los jueces “de la calle”) son los más imparciales y menos influenciados por el politiqueo del Poder Judicial.

Entonces ¿el aforamiento es bueno o malo? pues para mí, depende. Para los jueces y fiscales veo el aforamiento algo positivo, pero si entramos en el aforamiento de los políticos, cambia mi opinión. Creo que el aforamiento como condición general dela clase política no es del todo positiva y lo limitaría únicamente a los miembros del Ejecutivo, Presidentes de las Cámaras y Jefes del Estado. El resto, ya están protegidos con la inmunidad jurídica por opiniones políticas.