Tempus fugit. Edición 2013

© P. Jaén
'El tiempo pasa'; la frase es típica y hasta bonita. Suena a todo y a vacío a la vez. Pero los efectos del paso del tiempo son irreparables y producen, muchas veces, hasta miedo.
Quizás el tiempo y su medición sean un invento del hombre. Tal vez. Pero los edificios que no se pintan regularmente acaban enmohecidos y llenos de verdina.
Hoy cuatro de junio de dos mil trece esos niños a los que di clase aquellos años vienen al colegio sin sus uniformes. Es el día en que reciben sus actas para marchar a selectividad. Y han aprobado todos. Yo lo sabía. Son muy buenos.
El día de hoy es de ésos que demuestran que se puede estar alegre y triste al mismo tiempo; a partes iguales. Tiene el sabor de un limón ácido pero endulzado.
Sí, el tiempo sigue pasando. Y ya no me apetece seguir escribiendo por hoy.
Enhorabuena, chicos. Uno siente que debe alejarse llegado cierto punto. Es vuestro momento. Me llena haber formado parte de vuestras vidas. Me hago mayor.