Prenatal

© P. Jaén
Aún no has nacido
y ya creo que te quiero.
Aunque más bien no es quererte,
sino desearte, procurarte, proyectarte
lo mejor.
No sé nada de ti.
Ni si serás un niño, una niña,
bueno, malo,
tranquilo, inquieto,
rebelde, sumiso.
Pero me harás más útil.
Rentabilizarás mi vida,
le darás un fin,
la llenarás contigo y la vaciarás de mí.
Seré tu padre.
Con tu madre, seremos una familia.
Nos cuidaremos, nos daremos fuerza
y nos sostendremos en las flaquezas.
Seré tu soporte
y ya yo no podré temblar.
Seré tu ejemplo
y ya no podré dudar.
Merece la pena nacer
y te hemos buscado.
Eres un regalito de Dios
y te enseñaremos a creer en Él.