Texto de Carlos Horniak para el concurso de relatos

Era un día lluvioso como todos los días en Tokio, caminaba mirando al frente con mi paraguas gris, mi traje de oficina y con la otra mano sostenía mi maletín, curiosamente igual al que llevaban todos los oficinistas en la ciudad. Me dirigía a la estación de Roppongi para llegar por el Hybia line hasta la estación de Ginza, donde se localizaba el edificio donde trabajaba. Cuando por fin llegué a la estación de Roppongi estaba abarrotada de personas, no era lo normal para ser sábado, pero logré abrirme paso entre la multitud y coger el primer tren en el que apenas se podía respirar de lo apretado que se estaba. De lo acostumbrado que estaba ante estas situaciones me dormí de pie, cuando me desperté me di cuenta de que el vagón estaba vacío y había llegado hasta la estación de Nogizawa. Me bajé y encontré a un hombre africano sólo ahí sentando y tocando el bolón, me miró y siguió tocándolo, no supe que hacer ,estaba perdido, aunque fuera mi ciudad natal era muy grande, le pregunté si sabía donde estaba la línea para Ginza dudando si conocía el idioma, me dijo:

-No, pero, ¿Sabes cómo tocar el bolón?-No me esperaba la inesperada pregunta pero respondí con sinceridad.

-No.-El hombre me volvió a mirar y dijo:

-Sois todos iguales, parecéis robots, todos los oficinistas de esta ciudad, siempre siguiendo el mismo sendero, viviendo para el trabajo,…-Sus quejas siguieron y siguieron, sólo me limité a escuchar-Mira, vengo de Zambia y ahí todos somos alegres saltamos, bailamos y nos divertimos a pesar de las enfermedades que nos acosan, vosotros teniendo el placer de estar sanos y seguros, no aprovecháis el pedazo de vida que tenéis.-Las quejas por fin pararon y me quedé sentado al lado suya mirando y escuchando como tocaba el bolón. Finalmente, atrapado por el extraño ritmo del instrumento me limité a hacer preguntas de cómo era la vida en África, era apasionante, me imaginaba sus bellas llanuras y sábanas y sus habitantes conviviendo con todo ser, a cambio yo le conté como era la vida de una persona como yo. Curiosamente cuando salí de la estación me vi tarareando un ritmo y vi la ciudad desde un punto de vista que nunca había tenido antes. Volví la mirada y miré como el africano se levantaba bruscamente y puso una mirada fría y seca.

1 comentarios:

Public enemy dijo...

Me ha gustado mucho. A ver si tienes suerte en el concurso. De momento aquí dejo mi comentario para ayudarte ;)

Por cierto, si te apetece también te invito a participar en este otro concurso que he organizado en mi blog. Solo tienes que pensar una frase original ;)

http://www.xeduced.com/2010/06/14/concurso-aniversario/