Comentario de texto literario: "Ascensión a la belleza" de San Juan de la Cruz



El Autor
Su nombre real es Juan de Yepes Álvarez. Fue un poeta místico español y además, fue un monje carmelita. Nació en 1542 en la provincia de Ávila y murió el 14 de diciembre de 1591.
Sus padres, Gonzalo y Catalina eran unos humildes tejedores con pocos recursos. Quedó huérfano de padre con tan sólo tres años por lo que su madre tuvo que cuidar de él y del único hermano que le quedaba: Francisco.
Estudió en la Compañía de Jesús, pero ingresó en la Orden de los Carmelitas en 1563, y cursó estudios en la Universidad de Salamanca hasta que fue ordenado sacerdote en 1567. Su compatriota, Teresa de Jesús, le integró en el movimiento reformador iniciado por ella misma, y editó sus obras. En 1568, Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas Descalzos, los cuales insistían en la contemplación y la austeridad extremas. Sus intentos de reforma monástica, y su actividad incansable como propagandista, le hicieron sufrir prisión en Toledo, en 1577, durante la cual compuso, según la tradición, los versos del Cántico espiritual y algún otro poema. Al igual que Santa Teresa, tuvo que sobreponerse, a fuerza de voluntad, a la debilidad física de una naturaleza enfermiza, agravada por los extremos ayunos. Huyó de la cárcel y se refugió en un monasterio. Posteriormente continuó la obra de la Reforma carmelitana, fundando diversos conventos. En 1584 inauguró el convento de Granada. Los últimos años de su vida fueron los más apacibles, entregado, después de las batallas de la juventud, a la soledad. En ella se hallaba muy bien, según escribe, cuando murió en Úbeda en 1591. Canonizado en 1726, y declarado doctor de la Iglesia en 1926, es, sin la menor duda, el poeta místico más importante de la literatura española.

La obra
En su obra: Ascensión a la belleza, San Juan de la Cruz pretende divinizar: todo en la obra está relacionado con su amor a Dios, lo cual demuestra con la naturaleza, los recursos, los personajes, etc.
El Cántico Espiritual está escrito por San Juan de la Cruz, durante su estancia en la cárcel. Responde a un ambiente renacentista de la segunda época. Corresponde a uno de sus tres poemas mayores (Noche Oscura del Alma, Cántico Espiritual y Llama de amor viva), aunque San Juan escribió además alrededor de una veintena de poemas menores. Fueron concebidas como un medio de “escapar a la locura”, pues acabaron convirtiéndose en grandes obras. El Cántico Espiritual se titulaba en principio “Canciones de la Esposa”, pero su nombre fue adaptado posteriormente por un copista.

Cronología
En el s. XVI entra en España el modelo petrarquista, típicamente italiano. Entre los que destacaron Garcilaso de la Vega, Gutierre de Cetina, Hurtado de Mendoza, etc. Quienes escribieron una poesía de carácter personal, con tema amoroso y utilizando la mitología. Pero en la segunda mitad de ese siglo, esta poesía cobra un carácter de tipo más bien religioso, donde destacaron los poemas ascéticos y místicos. Esta última consiste en la unión del alma con Dios. Este proceso es iniciado por Dios y pasa por tres vías:
Purgativa, donde el alma se desprende de lo terrenal.
Iluminativa, donde el alma siente la presencia divina.
Unitiva, que es la unión del alma con Dios.
San Juan de la Cruz quiso recoger sus experiencias misticas y para ello, imitó el amor entre humanos. Convirtiendo su alma en una joven que desea el amor de su Amado, que es Dios.
Se aprecia el estilo de San Juan, musical y con bastantes alegorías y simbolismos. Adopta los temas y recursos típicamente renacentistas y los diviniza.
Entre sus obras en verso, además del Cántico Espiritual, destacan: Noche Oscura, Llama de amor viva, y en su conjunto de poemas menores destaca El Pastorcito.
El Contenido
La obra trata de una esposa que sale en busca de su Esposo. Lo busca por todas partes (los montes y los ríos) y le pregunta a todos los animales del bosque, a los pastores, etc. Ella encuentra el camino que debe seguir para llegar hasta su Esposo porque él va dejando un rastro a su paso. Los animales y la naturaleza le hacen ver el camino por donde pasó debido a la belleza; al final, la esposa encuentra al Amado.
Hay dos personajes principales en la obra: la esposa que está triste y angustiada por la huida del Esposo; y el Esposo, que es Dios. La obra se desarrolla en medio de la naturaleza (bosques, montañas y ríos).
El narrador tiene un punto de vista subjetivo, ya que habla en primera persona.
De la primera a la quinta estrofa, la amada o esposa busca angustiada a su Amado o Esposo, y de la sexta estrofa hasta el final se percibe la frustración porque no encuentra mensajero o guía en la búsqueda del Amado (Dios).
La Expresión
Estilo:
San Juan de la Cruz utiliza un lenguaje ampuloso, porque es un poco exagerado; florido, porque es muy variado, y algo complejo, además utiliza formas arcaicas, ya que entre sus versos hay palabras que hoy en día no se utilizan, como “vero”, “presura” o “nemorosos”. Su tono es serio y grave, ya que en ningún momento pretende “sacar” un tono humorístico; y su estilo es más bien realista.
Forma:
Plano Fónico: encontramos la aliteración, que es la repetición de sonidos de la “l” en la última estrofa y de la “s” en la quinta. También hay paranomasias como en la sexta estrofa: “¡Ay!” y “hoy”. Aparecen anáforas: “ni cogeré las flores, ni temeré las fieras”, “la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora”. Hay oxímorons como “música callada”. Hay encabalgamientos como “Pastores, los que fuereis/allá por las majadas, al otero” o “¡OH prado de verduras/de flores esmaltado!”

Análisis métrico
 


Esposa:
 
  ¿Adónde te escondiste, 7a
Amado, y me dejaste con gemido?11B
Como el ciervo huiste,     7a
habiéndome herido;         6b
sa tras ti, clamando, y eras ido. 11B  
       
  Pastores, los que fuereis            7c
allá, por las majadas, al otero, 11D
si por ventura viereis     7c
Aquél que yo más quiero, 11d
decidle que adolezco, peno y muero. 11D        
 
Buscando mis amores,      7e
i por esos montes y riberas; 11F
ni coge las flores,        7e
ni teme las fieras,       7f
y pasa los fuertes y fronteras.11F         
Pregunta a las Criaturas:
 
¡Oh bosques y espesuras, 7g
plantadas por la mano del amado!11H
¡Oh prado de verduras,   7g
de flores esmaltado,       7h
decid si por vosotros ha pasado!11H           
Respuesta de las Criaturas:
 
Mil gracias derramando, 7i
pa por estos sotos con presura,11J
y yéndolos mirando,        7i
con sola su figura           7j
vestidos los de de hermosura.11J        
Esposa:
 
¡Ay, quién podrá sanarme!            7k
Acaba de entregarte ya de vero; 11D
no quieras enviarme        7k
de hoy más ya mensajero,7d
que no saben decirme lo que quiero.11D     
 
Y todos cuantos vagan,    7l
de ti me van mil gracias refiriendo.11M
Y todos más me llagan,    7l
y jame muriendo          7m
un no  qué que quedan balbuciendo. 11M     
 
¡Oh cristalina fuente, 7n
si en esos tus semblantes plateados, 11Ñ
formases de repente 7n
los ojos deseados, 7ñ
que tengo en mis entrañas dibujados!11Ñ      
 
  ¡Apártalos, amado,        7h
que voy de vuelo!            5o
Esposo:
 
Vuélvete, paloma,            7p
que el ciervo vulnerado   7h
por el otero asoma,         7p
al aire de tu vuelo, y fresco toma.     11P      
Esposa:
 
¡Mi amado, las montañas, 7q
los valles solitarios nemorosos, 11R
las ínsulas extrañas,        7q
los ríos sonorosos, 11r
el silbo de los aires amorosos; 11R              
 
La noche sosegada,          7s
en par de los levantes de la aurora,11T
la sica callada,            7s
la soledad sonora,           7t
la cena que recrea y enamora. 11T

Plano morfosintáctico: aparecen polisindetones como “y” en la séptima estrofa. Hay muchos hipérbatos: “salí tras ti, clamando, y eras ido.”, “Mil gracias derramando”, “Y todos cuantos vagan de ti me van mil gracias refiriendo”, etc.
Plano semántico: encontramos hipérboles como “Mil gracias…”; hay paradojas: “valles solitarios nemorosos”; símiles: “Como el ciervo huiste”; interrogaciones retóricas, como: “¿Adonde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido?”; metáforas y símbolos como: la “paloma” que simboliza la libertad, el “ciervo” de la primera estrofa, que es Dios y el “ciervo vulnerado” en la novena estrofa que se refiere a la amada o esposa, la “amada o esposa” que es el propio San Juan de la Cruz y el “Amado o Esposo” que es Dios. Hay también personificaciones como: “¡OH cristalina fuente, si en esos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados!”, “Vuélvete paloma”, “la noche que recrea y enamora”, “Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura” ya que todos los verbos atribuidos al Amado pasan a ser una personificación porque el Amado es Dios y éste no es una persona.
Conclusión
Este poema me ha costado mucho entenderlo, debido a la complejidad del vocabulario y a la misma estructura de los versos. Sinceramente, no me ha gustado en absoluto el poema, me parece que es, tal vez, demasiado arcaico o quizás el hecho de que sea un tema religioso lo haga un poco pesado para mí y me aburra.
Las metáforas que emplea San Juan de la Cruz son muy complejas y si es la primera vez que lees un poema suyo, es muy difícil entenderlo. Sin embargo, me gusta el enfoque que le da el autor, al decir que la esposa (él) está buscando al Amado (Dios) en el bosque, ya que es la naturaleza y ésta ha sido creada por Dios. Otro detalle que me disgusta, es que se puede percibir el mundo tan machista en el que se escribe la obra, ya que el autor (San Juan) se hace pasar por una mujer, que en esa época valía menos que el hombre y coloca a Dios en su lugar, o sea, como un hombre; entiendo que esto lo hace para que sus lectores entiendan lo que quiere decir pero me parece un poco machista por su parte, además en la época cuando se escribió la obra, era un mundo fundamentalmente religioso y, por lo tanto, creo que toda la población sabría perfectamente quién es Dios y cuál es su papel. Considero que hoy en día, sus obras no tendrían mucho éxito, porque son demasiado complejas y, como ya he dicho, sus temas son principalmente religiosos.