Oraciones Nivel 3

Con OSR-Ady

El bosque donde os perdísteis es un bosque demasiado peligroso.
El presidente desconocía el paradero donde se encontraba su nueva estrella.
En el último instante cuando se le vio, iba contrariado.
Coméntaselo al vecino que vive arriba.
El presidente desconocía el paradero donde se encontraba su nueva estrella.
El gato que me regaló mi prima Enriqueta todavía no me ha dicho nada.
¿Vas a ir a la reunión de la que te hablé?
Se dirigió hacia el río que cruza la ciudad.
¿Has consultado las dudas que tenías?
El anciano que ves en la otra esquina nos conoce.
El marido de la que está cantando no dibuja muy bien.
El libro que está encima de la mesa es el mío.
Las tijeras que cortaban bien se han perdido.
Los hombres que trabajan son fuertes.
Tenemos un coche que corre mucho.
Los hombres que madrugan son puntuales.
Necesitamos una secretaria que hable inglés.
Hemos leído un libro que nos ha parecido alucinante.
El chico a quien tanto miras es mi novio.
Este es el país al cual me encantaría ir en verano.
Las alumnas que han participado en el concurso han estado divinas.
Hoy he tenido un día que no se lo deseo ni a mi peor enemigo.
Esos papeles que hay sobre la mesa son míos.
Los apuntes que me dejaste estaban un poco embarullados.
No confío en la palabra de quienes buscan sólo su provecho
Admitió su majestad, que está en el cielo, tantos religiosos como consejeros.
Cada mes depositaba en el banco mismo en que prestaba sus servicios el fruto de su ahorro mensual.
La cabra que fue al monte se llamaba Catalina.
La casa que vi ayer es tremendamente grande.
Me regalaron un perro que mordía en el mismo sitio siempre.
El coche que me regalaron estaba estropeado pero sirvió al final.
Hay que traer mañana las oraciones que os he dictado.
El mono que me está mirando se ha enamorado de mí.
Por la cara que traes, debió llover bastante el día de tu fiesta.
En el día que hizo tanto calor, no hubo examen.
La bicicleta que me dejó Richard tenía nueve velocidades menos, pero me gustaba.
Los regalos que me van a traer los Reyes Magos no son merecidos y por eso seré más generoso el año que viene.
La nota que he sacado no parece mía.
El producto que has ingerido no parece muy tóxico, pero tienes mal color.
Las preguntas que hace Pablito son inútiles.
Los gatos que aparecen junto a la moto del padre de Andrés pueden acabar muy mal.
He empezado a escribir una novela que puede ser muy entretenida.
El niño que volvió a abrir el frigorífico tras la advertencia del médico tenía delgadez excesiva pero con un pequeño yogur estuvo satisfecho.
Dame el presente de hospitalidad que me has prometido.
El chavalín que vivía en Espartinas ya no tiene esa casa tan grande que conociste.
El pequeño roedor fue atropellado por un triciclo de nueve toneladas que pasaba por ahí pero sobrevivió.
Mamá, la camisa que le has comprado al hermano es mucho más cara, sin embargo me gusta más la mía.
Pequeña sabandija, haz las oraciones ahora mismo o te arrojo al suspenso.
Los artículos que hayan sido comprados en esta tienda podrán ser devueltos en un plazo de tres semanas.
El día que llovía tanto debí esperarte más pero no lo hice.
Las oraciones que estamos haciendo nos preparan para la vida que no tendrá compasión de nosotros.
El bosque donde os perdisteis es demasiado peligroso.
Los pantalones que fueron hallados debajo de la lavadora resultaron ser descoloridos.
Las niñas que cayeron del árbol quedaron bastante destrozadas por el golpe.
Seguramente muchos de aquí suspenderán el examen que hay el lunes.
Aquella niña tan extraña que me regaló la bufanda no ha hecho bien el examen.
El momento que más me gusta de la película curiosamente no es el final.
Por las mañanas de octubre Camilo sacaba a su perro con el collar que más le gustaba.
El niño que me gusta está con otra.
El lugar donde te encontré era perfecto.
En el último instante cuando se le vio, iba contrariado.
Debajo de la silla está la extraña libreta que esconde tus secretos.
Los amigos que son de verdad te ayudan en todo momento.
La niña de la que te hablé está demasiado aburrida.
La persona con quien trabajo me alegra el día con una caja de bombones.
El pueblo en el que estuve está a tres kilómetros de la gran ciudad.
El niño con el cual fui de excursión parece aterrado.
La niña que lleva gafas no ha estudiado mucho.
La tienda donde suelo comprar está en tu calle.
La tortuguita con la que fui al parque acabó dentro del tubo.
Hoy hay en el cielo unas nubes extrañas que forman borreguitos.
El programa de televisión en el que salió mi tío no tuvo apenas audiencia.
Los ratones con los que los científicos trabajaron acabaron hablando.
La calle por la cual paseo está llena de tiendas cerradas.
En clase tengo un cuaderno en el que nunca escribo cosas de las que me arrepentiría luego.
En junio lloraré y me arrepentiré de los días en los que no hice los deberes.
La maquinaria con la que extrajeron la muela de mi padre también sirve para la destrucción de casas.
En el soneto que entró en el examen, había una aliteración que nadie vio.
En el otoño, antes de la vuelta al colegio, sigo teniendo la felicidad que se derrite en el verano.
En el verano de dos mil nueve estuve todo el tiempo sentado en la arena junto a los cuadernos de sintaxis que mi abuela Margarita me corregía.
Las personas en las que creemos a veces parecen de mentira.
El examen por el que estudiaron tanto, al final fue aplazado por motivos nunca comprendidos.
Los apuntes con los que aprendí ahora son alimento para la hoguera en la que también arden otros libros.
El microondas en el que metí la sopa nunca fue fregado del todo por mi amiga la italiana.
El lugar donde estuvimos anoche huele muy mal.
Mañana por la noche asistiré en vaqueros al encuentro anual en el que se presentan las últimas tendencias en moda de oraciones.
Mamá, regálame el perrito que salió en la tele el otro día.
La cara con la que me miras es muy desagradable.
La enfermedad por la que murió mi hámster ha sido descubierta recientemente.
El momento en el que te vi sigue siendo recordado por mí con una frescura intacta.
El motivo por el que puso el parte de conducta hizo que el profesor cambiara de actitud con ellos.
El día que vi el examen de ese alumno empecé a creer en Dios.
Hoy he visto el bebé que ha dado a luz Lola.
El niño que ha sido expulsado del colegio todavía no ha bajado los apuntes de Internet.
El libro en cuyas páginas pinté se ha roto.
La chica por cuyos ojos me volví loco pronto volverá.
Carlota presumió bastante de aquello que vio sin embargo nunca podrá conseguir aquel ser deseado cuyos ojos brillaban en la oscuridad de aquella tarde.
La niña cuyo rostro quedó pasmado se llamaba Erica.
Ese pequeño crustáceo cuya cara no me gusta no fue capaz de merecer el aprobado.